
Una pequeña cafetería en el centro histórico de Jerusalén, Israel, se ha convertido desde el verano de 2026 en el escenario de un conflicto religioso y social que se repite cada sábado. El Café Basimta, ubicado en un patio del barrio de Nahlaot, opera durante el Shabat pese a las protestas constantes de grupos judíos ultraortodoxos (Haredíes), que consideran esa actividad comercial una profanación del día de descanso. La tensión creció al revelarse que el local es un proyecto oficial de la organización judío-mesiánica Jews for Jesus (Judíos por Jesús).
📌 Aspectos clave
- El café abrió sus puertas el 1 de junio de 2026 y comenzó a operar los sábados a partir del 13 de junio.
- Las manifestaciones ultraortodoxas comenzaron formalmente el 4 de julio de 2026 y continuaban de forma consecutiva hacia finales de agosto.
- El local es dirigido por Yoel Ben David, judío mesiánico de origen jasídico y exmiembro del rabinato de las Fuerzas de Defensa de Israel, quien lleva 22 años vinculado a Jews for Jesus.
- La organización, cuyo director ejecutivo es Aaron Abramson (residente en Londres), opera cuatro cafeterías en Israel: dos en Tel Aviv y una en Haifa, que cierran en Shabat, y la de Jerusalén, que permanece abierta.
- El 1 de agosto se registró, según declaraciones del propio Ben David a la revista Christianity Today, la protesta más numerosa: unos 30 manifestantes ultraortodoxos por la mañana, que aumentaron a unos 250 una hora después, frente a entre 300 y 400 contramanifestantes seculares. La policía israelí, con solo cinco agentes iniciales, debió pedir refuerzos tras dos horas de enfrentamientos. Estas cifras no cuentan con confirmación oficial de la policía de Jerusalén.
- En Jerusalén, el 46% de la población judía es ultraortodoxa y solo el 13% se identifica como secular; a nivel nacional, los Haredim superan el 14% de la población israelí y podrían alcanzar entre el 22% y el 24% hacia 2050.
Café Basimta, el Shabat y las acusaciones de proselitismo
Grupos como Or LeAchim, organización ultraortodoxa anti-misionera, colocaron carteles junto al local acusando a sus gestores de operar el negocio para «ganar corazones mediante comida y bebida» y calificando la apertura en sábado de «vergonzosa profanación del Shabat en el corazón de la ciudad santa». Yad L’Achim, otra organización anti-misionera, también participa en la difusión de estas acusaciones.
Ante ello, Aaron Abramson respondió que el personal no presiona a los clientes y solo conversa sobre fe con quienes lo solicitan voluntariamente, aunque admitió: «Todos nos acusan de eso… El objetivo de Jesús no está completamente fuera, pero no es el centro». Yoel Ben David, por su parte, sostuvo que no ocultan la identidad del café a los visitantes, aunque aclaró: «Ya saben, no pongo cruces en el espresso, y la Cena del Señor no está mezclada en el latte».
Vandalismo, arrestos y respaldo político
Las protestas han incluido cánticos en yidis como «¡Sábado, sábado!» y episodios de vandalismo: mesas volcadas, ventanas golpeadas, grafitis y daños en cerraduras. En la semana previa al 22 de agosto, la policía arrestó a un sospechoso por grafitis, arrojar basura y dañar el cerrojo del local; hasta el momento no se ha precisado si enfrenta cargos formales.
El diputado de oposición Avigdor Liberman visitó el café en respaldo a sus propietarios y declaró: «El vandalismo que estamos viendo detrás de mí; todo esto solo demuestra que estos muchachos necesitan canalizar su energía contra Hamás, contra Hezbolá, contra los hutíes, pero no aquí en Jerusalén, contra ciudadanos pacíficos». El club Hapoel Jerusalem, que había ofrecido publicidad gratuita al café en sus camisetas, retiró la propuesta tras conocer sus vínculos con Jews for Jesus.
Sobre la duración exacta del conflicto existen discrepancias entre fuentes: mientras un medio habla de cinco semanas consecutivas de protestas, otro registra un noveno sábado consecutivo de manifestaciones hacia finales de agosto.
Contexto: pluralismo religioso y cambio demográfico en Israel
El caso se enmarca en tensiones más amplias: en julio de 2026 la Knesset aprobó una ley que congela los arrestos de evasores del servicio militar ultraortodoxos, y el Rossing Center ha documentado un aumento de agresiones y acoso hacia cristianos en Jerusalén en los últimos dos años. Cerca del 2% de la población israelí se identifica como cristiana.
Para los sectores ortodoxos y ultraortodoxos, el trasfondo del conflicto no es solo el Shabat, sino el carácter misionero de Jews for Jesus y otras entidades de judíos mesiánicos: organizaciones como Or LeAchim sostienen que el café busca «ganar corazones» judíos hacia la fe en Jesús, algo que consideran una amenaza a la identidad religiosa de la ciudad y del pueblo judío. Or LeAchim anunció que trasladará sus protestas a días de semana, centradas precisamente en ese presunto carácter misionero del local, mientras el Café Basimta mantiene su rutina de seguridad cada viernes de cara a un nuevo Shabat.
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