Cory Asbury, ícono de Bethel Music, revela el pecado rampante en el entorno de la música cristiana
Última actualizacion: 3 mayo, 2026

El reconocido cantautor de adoración Cory Asbury, quien fuera un ícono de la Bethel Music e compositor de Reckless Love, ha generado un fuerte impacto en la comunidad tras revelar las profundas luchas que casi lo llevan a abandonar su carrera. En una serie de declaraciones recientes, el autor del éxito «Reckless Love» compartió que estuvo a punto de alejarse definitivamente de la escena musical cristiana debido a la desilusión que experimentó al ver lo que ocurría tras bambalinas.
Asbury explicó que el proceso de comercializar el Evangelio y cobrar altas sumas por «eventos de adoración» comenzó a generar una contradicción insostenible en su interior. Según sus palabras, sentía una gran frustración por la forma en que funciona la industria, mencionando que lucrar con la alabanza a Dios le producía un sentimiento de incomodidad en su alma que no lograba ignorar.
Desafíos en el camino de un adorador
Durante este tiempo de crisis, el cantante confesó que incluso llegó a preparar un álbum de música country, buscando una salida creativa lejos del entorno cristiano que lo hacía sentir «cínico, amargado y frustrado». Sin embargo, relató que tras un tiempo de oración y un encuentro significativo, sintió que el Señor lo llamaba nuevamente a su propósito original, recordándole que no podía huir de su llamado.
El pecado en la industria según Cory Asbury
En sus declaraciones más contundentes, Cory Asbury señaló que el pecado es rampante dentro de la industria de la música cristiana, involucrando incluso a los nombres más grandes del medio. Aunque decidió no mencionar nombres específicos, el cantante fue enfático al decir que presenció cosas que «nunca querrías ver», describiendo el entorno de la industria de la música cristiana contemporánea (CCM por sus siglas en inglés) como un lugar donde la perversión y el mal se han infiltrado.
Cory Asbury admitió que, en un punto de su desánimo, su objetivo subconsciente se convirtió en intentar «derribar» esta industria debido a lo que él percibía como una falta de pureza. No obstante, tras un proceso de arrepentimiento y reflexión junto a su esposa, decidió que su enfoque no debía ser la «caza de brujas» contra la iglesia o las discográficas, sino volver a crear música que glorifique a Jesucristo por encima de cualquier negocio.
A pesar de haber firmado un contrato lucrativo para entregar un disco de country, Cory Asbury regresó a casa con lágrimas en los ojos para decirle a su esposa que «no es el momento para esa música; es tiempo de hacer música para Jesús». Este retorno marca una etapa de renovación para el cantante, quien ha pedido perdón públicamente por los momentos en los que se comportó como un «hijo pródigo» y por haber permitido que la amargura guiara su discurso en el pasado.

Actualmente, Cory busca utilizar su plataforma para edificar en lugar de destruir, aunque mantiene su postura crítica sobre la necesidad de mayor transparencia y santidad en aquellos que lideran la alabanza a nivel global. Para los creyentes, su testimonio sirve como un recordatorio de que, incluso en los niveles más altos de visibilidad ministerial, la batalla por la integridad del corazón frente a las tentaciones del dinero y el éxito sigue siendo una prioridad fundamental.
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