
Bethel, con sede en Redding, California, ha emitido un comunicado oficial el pasado 28 de mayo anunciando una profunda transformación institucional y el cese definitivo de su relación con varias figuras polémicas del movimiento carismático. Esta medida responde a meses de escrutinio y críticas externas sobre la cultura de liderazgo de la congregación, lo que ha llevado a sus pastores principales a reconocer fallos en la supervisión de ciertos ministros y en la comunicación de procesos de disciplina. En un acto de arrepentimiento público, la organización admitió que su enfoque en discusiones internas y procesos confidenciales pudo haber limitado la responsabilidad necesaria ante el cuerpo de Cristo.
La decisión más resonante ha sido la desvinculación pública de cuatro individuos: Todd Bentley, Mike Bickle, Shawn Bolz y Bob Hartley. Los líderes de Bethel aclararon que ya no respaldarán ni proporcionarán plataforma a estos hombres, tras una revisión interna de sus conductas y marcos teológicos. En el caso de Bolz, las preocupaciones surgieron años atrás cuando se sospechó que sus palabras proféticas se basaban en investigaciones en redes sociales y no en una revelación del Espíritu de Dios. Asimismo, el escándalo que rodea a otros de estos líderes por presunto abuso y mala conducta sexual ha acelerado la necesidad de establecer límites claros de asociación ministerial.
Transformación estructural en Bethel
Como parte de esta reforma, Bethel ha contratado a los consultores externos Martin West y XGap para realizar una auditoría exhaustiva de su gobernanza, salud operativa y cultura organizacional. Mientras que pastores fundadores como Bill Johnson y Kris Vallotton permanecerán en sus roles de liderazgo espiritual, la gestión administrativa y las decisiones de rendición de cuentas han sido transferidas a un equipo ejecutivo liderado por Steve Moore y Richard Gordon. Este cambio busca evitar que el poder se concentre de manera que impida una supervisión efectiva y transparente de sus ministros.
Un cambio operativo significativo es el giro hacia el fortalecimiento de la comunidad local. La congregación canceló su Conferencia de Sanidad de 2026 y ha rediseñado sus eventos masivos de hombres y mujeres para enfocarse exclusivamente en las necesidades de sus miembros en Redding, dejando de lado, por el momento, la expansión de su alcance global. Esta decisión pretende priorizar el cuidado pastoral y la salud interna sobre la influencia pública, reconociendo que el bienestar de las ovejas locales debe ser la prioridad fundamental de cualquier pastor fiel al Evangelio.
En el ámbito teológico, el liderazgo ha enfatizado una distinción crucial entre la restauración y la reinstalación. Según el nuevo marco de Bethel, la restauración espiritual de un individuo caído es un mandato bíblico de redención, pero esto no implica automáticamente su regreso a una posición de autoridad o liderazgo público. La reinstalación ahora requiere un proceso prolongado de reconstrucción de confianza y la evidencia de un fruto de arrepentimiento genuino ante Dios y los hombres. Este enfoque busca proteger a la iglesia de futuros incidentes de abuso de autoridad o mala conducta moral por parte de líderes que no han sido debidamente procesados.
Finalmente, la organización ha reforzado sus sistemas de seguridad interna mediante la expansión de «Safe Church», una plataforma de terceros para reportar conductas inapropiadas o mal uso de la autoridad espiritual de forma imparcial. Mientras continúa una investigación independiente sobre las denuncias contra Ben Armstrong, antiguo director del ministerio profético, la iglesia Bethel reafirma su compromiso de buscar la pureza, la humildad y la integridad. Este proceso de reforma, aunque doloroso, se presenta como un paso necesario para honrar a Dios y restaurar la confianza dentro de la comunidad cristiana global.
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