1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Votación 0.00 (0 Votos)
Escrito por Julio Ruiz
Publicado el 15 Diciembre 2011
Imprimir

(Filipenses 2:5-11)

INTRODUCCIÓN: Este es uno de los textos que más amo en las Escrituras. Es único en su clase. No hay otro como él para  mostrarnos a Dios con ropaje humano. Fue revelado a Pablo y escrito en una de las cartas donde no se tocan temas de la profundidad teológica como lo hace en Efesios y Colosenses. Es uno de los pasajes que ha dado lugar a la pregunta de todos los siglos: “¿Quién es Jesús?”.  Muchos han descrito las biografías  de personajes a través de la historia.  Lo que de ellos sabemos, sea bueno o sea malo, se ha plasmado en compendios históricos y así ha quedado. Pero después de dos mil años de historia hay una biografía de la que se sigue escribiendo, hablando,  representando, cantando, estudiando y hasta polemizando. Porque  la vida de  Jesús no podrá agotarse en su sola obra, pues como dijo el salmista: “Desde el nacimiento de la aurora, tú tienes el rocío de la juventud” (Sal. 110:3). Y es que la vida del “hombre que anduvo en Galilea” cada día es más fascinante, reveladora y objeto de amor en unos y de odio en otros. Algunos muy osados  han tratado de dar respuesta a la pregunta de quién es Jesús para satisfacer su curiosa búsqueda, pero si no aceptan que Jesús es Dios no lograrán  respuesta alguna. Es parecido aquello donde alguien se imaginó una escena de Jesús estando en el templo. Un grupo de los rabinos vino y le  confrontó acerca de qué  edad que tenía, y el jovencito Jesús, a lo mejor con una sonrisa traviesa, daría una respuesta como esta: “Bueno, si es por el lado de mi madre lo que tengo son doce años, pero si es por el  lado de mi Padre, antes que mi madre existiera, ya yo estaba,  y antes que José me  criara, ya era más viejo que él”.  ¿Y acaso no es cierto esto? ¿Qué descubrimos al estudiar el tema  “Siendo Dios se hizo Hombre”?

I.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIENDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS UN NACIMIENTO SOBRENATURAL v. 7

Todos los días nacen miles de bebés con los que ahora engrosan la lista de los más de siete billones de personas que viven en el mundo.  Lo que sabemos de todos esos nacimientos es que se dan  por la unión natural del espermatozoide de un hombre y el óvulo de  una mujer, aunque esto sea haga “in vitrio”; eso es, una concepción fuera del cuerpo de la madre. Sin embargo, en el caso de Jesús, aunque fue hecho semejante a los hombres, su nacimiento no fue de una forma natural. Bien  puede decirse que su nacimiento fue “contranatural”. ¿Por qué razón? Porque él nació de una virgen. ¿Sabe usted de algún caso de una mujer que salga embarazada manteniendo su virginidad? Pues este es el caso para la investigación que se dio con el nacimiento de Jesús. Por eso se llama “nacimiento virginal”. ¿Es difícil concebir esta idea? ¡Claro que es difícil! Observe que la misma  María no lo creía al ángel, de allí su pregunta lógica: “¿Cómo será esto? pues no conozco varón” La respuesta del ángel fue esta: “Porque nada hay imposible para Dios” (Lc. 1:34-39). Así que si usted tiene dificultad con el nacimiento virginal, entonces tiene problemas en creer en la  omnipotencia de Dios y en su palabra. La expresión “se despojó así mismo” es la que ayuda a entender lo maravilloso de la  persona  del Señor Jesucristo. El profeta Isaías profetizó de él diciendo que sería llamado “Emanuel”; eso es “Dios con nosotros”. Era, en efecto, Dios con nosotros. Y Dios no podía nacer de una manera natural  sino sobrenatural.

II.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE  DESCUBRIMOS UNA    NATURALEZA SIN PECADO v. 8

Si Jesús nació de una virgen, ¿quién  es el inmaculado? Por supuesto que es él, pues no nació de una fecundación humana. El texto nos dice: “Y estando en la condición de hombre, se humillo así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte”. La humillación del Verbo tuvo que ver con el nacimiento de Dios como hombre. En la mentalidad griega este asunto simplemente no tiene cabida. Dios no podía tomar una forma humana por la corrupción a la que sería sometido. Pero debe entenderse que,  por cuanto se trataba de una encarnación sin pecado, era necesario que el Padre y el Espíritu Santo intervinieran para mantener el hecho inmaculado de esta concepción. De esto se desprende que lo que el ángel le dijo a José explica la naturaleza sin pecado del bebé: “No temas recibir a María, tu mujer, porque lo que en ella es engredado, del Espíritu Santo es”. Vea que el texto dice que él “se hizo obediente”. La obediencia fue la nota característica del  Hijo. ¿Usted complace siempre a sus padres? ¡No! ¡Ninguno lo hacemos! Pero Cristo si lo hizo porque él era sin pecado. Note que el  diablo le tentó en todo, pero no pecó. Satanás no podrá mostrar sus trofeos por haber derrotado a Jesús. Jesús es el único hombre en la tierra que se atrevió a preguntar: “Quien de vosotros me redarguye de pecados”. Nadie más lo ha podido decir. Él nació en la carne, pero su carne no tuvo pecado. Él no tuvo relación con el pecado.

III.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS   QUE EL HIJO ES EL MISMO PADRE  v. 6ª


La declaración “siendo en forma de Dios”  se traduce como algo que es de la misma sustancia; algo de su misma naturaleza. La naturaleza del Padre y del Hijo es la misma, no cambia.  Jesús no es alguien que es parecido a Dios, él es Dios mismo. Hebreos 1:8 nos habla de él como siendo “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”.  El Yo soy del Nuevo Testamento es el mismo Yo  soy del Antiguo Testamento. Tome en cuenta que la única razón por la que los judíos rechazaron a Jesús  fue porque él siendo hombre se hizo Dios.  En Juan  8 sus enemigos lo acusaban de ser hijo de fornicación, pero él respondió de esta manera: “De cierto, de cierto os dijo: antes que Abraham fuese, yo soy”. Vea que no dijo: “Yo fui o seré”, sino “yo soy”.  Así que cuando Abraham vino de Ur a Canaán, ya Jesús era. Por supuesto que esta declaración provocó la ira entre sus enemigos. Los Testigos de Jehová manipulan este texto al traducirlo: “Antes que Abraham fuese, yo fui”. Pero el texto no dice otra cosa. Así que las declaraciones  si  Jesús estuvo  engañado o engañando, pretendiendo  ser Dios mismo, confirman que, o él es Dios o es un mentiroso. Usted decide. A él no le importó decir: “El que me ha visto a mí, ha visto  al Padre”, porque él es uno con el Padre, confirmando así su Deidad.

IV.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS  QUE EL HIJO ESTUVO  DESTINADO A MORIR v. 8

Un asunto que debe decirse es que Jesús no murió como una víctima. Su muerte no fue programada por los hombres, sino por su propio Padre. Esto parecería para algunos como una especie de  “patricidio”, si de alguna manera podemos acuñar una palabra que expliquelo. Pero la verdad de la muerte de Jesús por  instrucciones del  mismo Padre la encontramos  en Juan  3:16.  La muerte de Jesús estuvo en la mente de su Padre por amor a nosotros. Esto lo decimos porque a Dios no le tomó por sorpresa la caída del hombre, pues ya él había destinado a su Hijo para ser inmolado “antes que el mundo fuese”. Así que desde la misma eternidad se planteó el  derramamiento de sangre. Pero, ¿tiene Dios sangre? ¿Cómo podía Dios derramar sangre si él es espíritu? ¿Cuál sería la sangre que se derramaría en la cruz? Así que la única manera  que todo esto sucediera era que Dios se encarnara.  Pero al encarnarse se planteaba otra situación.  ¿Qué tipo de sangre tendría? Pues obviamente sería la sangre de Dios y no la de María, porque ella era pecadora. ¿Acaso no fue ella la que cantó “mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador”? La sangre de María era de Adán. No fue María la que determinó la sangre del bebé. De modo que  la sangre santa y nueva que habitó en Jesús vino del cielo y fue  la que se derramó por nuestros pecados. Esa sangre fue calificada por Pedro  como “preciosa sangre” (1 Pe. 1:18, 19).

V.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS LA EXALTACIÓN SUPREMA  QUE HIZO EL PADRE  v. 9

En el asunto del nacimiento, vida, muerte, resurrección y ascensión de Jesús, el Padre tuvo un plan completamente formado; nada escapó a su determinación eterna. Este texto nos habla de la humillación extrema desde el momento que Jesús se hizo siervo, sometiéndose a la más vergonzosa y aberrante muerte que se haya conocido, la de muerte de  cruz. Pero en el orden ascendente el texto nos dice que él mismo Dios que sometió al Hijo a su padecimiento de acuerdo a la profecía de Isaías 53, también sería el mismo que le exaltaría hasta lo sumo. De las siete palabras que salieron de la cruz, la que le puso fin al plan de Dios fue: “Consumado es”.  Una vez dicho esto entró en acción todo lo que sería el gran camino a la coronación del Hijo por parte de su Padre. Así que el Hijo es el gran  sobreviviente de Dios porque él mismo se aseguró que  el sepulcro no  le retuviera por siempre. Así tenemos que Jesús es el primer fruto de la resurrección, pues aunque otros resucitaron de entre los muertos, Cristo es el único que murió, resucitó y ahora vive para siempre  y lo hace para salvar perpetuamente. El abrió una puerta que estaba sellada: La puerta de la muerte. ¿Qué decir entonces de los demás hombres? Confucio murió y sigue muerto; Mahoma murió y sigue muerto; Alejandro murió y sigue muerto. Pero  Jesús murió y sigue vivo. El es el  sobreviviente Hijo de Dios. Dios le exaltó hasta lo sumo.

VI.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS SU INMINENTE  SEGUNDO RETORNO v. 10

Hay hombres que a través de los tiempos se han burlado del Señor.  Herodes se burló de él, los fariseos y del populacho escarnecido también. Pero esas lenguas usadas para las burlas, pronto tendrán que confesar el nombre del Señor v.9. El día está por llegar cuando Satanás tendrá que doblar sus rodillas y confesar a Cristo. Lo mismo harán los faraones, los reyes, los emperadores, los Herodes, los dictadores, las estrellas de Hollywood, los hombres y mujeres de todos los tiempos. ¡Oh, qué día será aquel donde toda rodilla sea doblada, y aunque para algunos será muy tarde, todos confesarán que “Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre”!   Jesús volverá otra vez. En la Navidad no solo celebramos el milagro de su nacimiento, sino que proclamamos la profecía de su regreso. El cuerpo glorificado con el que ahora está en los cielos es el mismo que descenderá según las palabras de los ángeles, dichas a los afligidos discípulos: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hch. 1:11).  Los  piecitos del bebé del pesebre que crecieron y caminaron sobre aquella montaña,  tocarán otra vez ese monte. Los pies que caminaron las polvorientas calles de Jerusalén, caminaran otra vez la tierra durante mil años y después caminaran en la Nueva Jerusalén. Sí, él volverá y todos tendrán que reconocerle y confesarle. La encarnación de Dios tenía que ver también con su otra venida.

VII.    CUANDO ESTUDIAMOS A DIOS HACIÉNDOSE HOMBRE DESCUBRIMOS EL  GRAN PROPÓSITO DE LA  SALVACIÓN v. 8

Las palabras sobresalientes de este  pasaje sin duda alguna son estas: “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” v.9.  La humillación del Verbo de Dios fue hecha manifiesta cuando María y José fueron a Belén, y al no haber lugar para ellos en el mesón tuvieron que quedarse aquella noche en el establo, donde por razón del tiempo, Jesús nacería en el  “pesebre de Belén”. Así que nuestra salvación tuvo por cuna un rústico establo de animales y por culminación una cruz. La humillación de Jesús no pudo ser mayor. El plan de nuestra salvación comenzó en una cuna de paja y se consumó en una tosca cruz. ¿Por qué la Navidad?  Porque la cuna y la cruz forman una sola cosa en el calvario. Así se dijo: “Jesús para morir nació”.  Jesús vino a  buscar y salvar lo que se había perdido. Por esta razón Jesús no se constituye en el mejor camino para ir al cielo, sino en el único camino al cielo. No hay otro salvador. No hay otro nombre debajo de los cielos dados a los hombres en que podamos ser salvados.  ¿Qué pasaría si no hubiera Navidad? No hubiera salvación.

CONCLUSIÓN: El bebé del rústico pesebre de Belén dividió la historia en dos partes. Cuando creció no salió muy lejos de donde nació, sin embargo su vida y su historia ha viajado por todas partes del mundo. Nunca formó un  ejército, sin embargo se cuentan por miles sus seguidores. No escribió ni un libro, ni un poema, ni compuso música, ni pintó un cuadro, pero cuántas obras se han hecho de él. Su vida ha sido la inspiración para los más grandes compendios de teología y los más encumbrados comentarios. De los treinta billones de personas que se cree que han poblado el mundo desde que existe,  nadie más ha podido influir tanto como ha hecho la vida extraordinaria de Jesucristo. Ahora mismo hay millones de personas estudiando y predicando lo que este Jesús de Nazaret dijo. La única razón que explica todo esto es la Navidad. Dios se hizo hombre para que nosotros fuéramos salvos. Deja que el Salvador que nació en Belén nazca en ti.

 Suscríbete al boletín:
 
Estás aquí:   
- - Siendo Dios se hizo hombre

¡Atención! utilizamos cookies

Al navegar por entreCristianos entendemos que aceptas su uso. Saber más

Acepto