
La persecución contra los cristianos volvió a quedar de manifiesto en Tanzania tras el secuestro de la pastora Ester Felisian, una líder cristiana de Zanzíbar que fue atacada en repetidas ocasiones por hombres que intentaron obligarla a renunciar a la fe.
Ester, madre de dos hijos y ministra del Evangelio, dirige una pequeña congregación en una región donde numerosos creyentes practican el cristianismo bajo presión. Los hechos comenzaron durante una reunión de adoración celebrada una tarde de abril, cuando varios hombres armados con palos irrumpieron violentamente en el servicio religioso.
La pastora recordó que la congregación se encontraba orando en paz cuando los agresores entraron al lugar. Según su testimonio, los atacantes la golpearon delante de los miembros de la iglesia, provocando escenas de temor entre los presentes.
El secuestro de Ester Felisian tras una serie de ataques
Además de la agresión física contra la pastora, los hombres vandalizaron el templo. Durante el ataque arrancaron partes del tejado y se llevaron materiales de construcción pertenecientes a la congregación. Después del incidente, los creyentes trasladaron a Ester a un hospital, donde permaneció internada durante una semana debido a las heridas sufridas.
A pesar del impacto físico y emocional de la agresión, la líder cristiana aseguró que nunca contempló abandonar su ministerio. La pastora explicó que no estaba dispuesta a dejar de adorar por miedo, pues consideraba que hacerlo significaría conceder la victoria a quienes intentaban intimidar a la comunidad cristiana.
Sin embargo, la violencia no terminó con aquel primer ataque. Días después, Ester fue nuevamente víctima de una agresión. Durante la noche, varios hombres enmascarados irrumpieron en su vivienda después de cortar el suministro eléctrico.
Según relató la propia pastora, los atacantes la golpearon otra vez y le advirtieron que abandonara su labor como líder de una iglesia cristiana. Durante el asalto, las amenazas de muerte estuvieron dirigidas a obligarla a renunciar a la fe y dejar de servir a la congregación que dirige en Zanzíbar.
Posteriormente ocurrió el secuestro que marcó uno de los momentos más dramáticos de la experiencia. Tras ser retenida por sus agresores, la pastora fue abandonada herida en una zona boscosa. Ester recordó que en esos momentos llegó a pensar que iba a morir debido a la gravedad de la situación y a las lesiones que había sufrido.
Aun así, logró arrastrarse hasta encontrar ayuda. Su supervivencia permitió que recibiera asistencia y continuara recuperándose de las consecuencias del ataque.
Una fe firme en medio de la persecución
Actualmente, Ester Felisian sigue sirviendo a su comunidad cristiana mientras adopta mayores medidas de precaución. Aunque las agresiones y el secuestro dejaron profundas secuelas, la pastora mantiene su compromiso con el ministerio y con la proclamación del Evangelio.
Su testimonio ha fortalecido a numerosos creyentes que continúan orando por su protección y por la libertad religiosa en la región. La historia de esta pastora de Zanzíbar también refleja las dificultades que enfrentan algunos cristianos cuando se niegan a renunciar a la fe a pesar de las amenazas y la violencia.
Mientras continúa su recuperación, Ester permanece al frente de su labor ministerial, dando testimonio de perseverancia en medio de la persecución y manteniendo su confianza en Dios pese a las circunstancias que ha enfrentado.
La noticia en oración
Únete a nosotros en esta breve oración:
Aquí escribe el contenido variable Señor, te pedimos por Ester Felisian. Fortalece su vida, sana sus heridas físicas y emocionales, protégela de todo peligro y dale valentía para permanecer firme en la fe. Guarda también a su familia y a su congregación, y permite que tu paz y tu gracia los acompañen cada día. En el nombre de Jesús. Amén.
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