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¿Qué hacer cuando un solista desafina en la iglesia?

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¿Qué hacer cuando un solista desafina en la iglesia?

¿Qué hacer cuando un solista desafina durante un culto? Esta es una situación incómoda que muchos líderes de alabanza deben afrontar tarde o temprano. Saber cómo corregir con amor, proteger la adoración congregacional y ayudar a cada creyente a servir según los dones que Dios le ha dado requiere sabiduría pastoral. En esta reflexión, Bob Kauflin ofrece principios bíblicos y consejos prácticos para afrontar este desafío con gracia y verdad.

Hace algún tiempo un líder de adoración me comentó su caso en el que tuvo a una niña cantando un solo muy desafinado en su iglesia. Había trabajado con ella para que su afinación mejorase, pero fue en vano. Sus padres no se dieron cuenta de lo mal que cantaba, así que me escribió diciendo:

¿Cómo se manejas una situación como esta? Es evidente que cantar no es un don para esta chica, pero sus padres la animan. No quisiera lastimar a nadie de la familia, pero ¿debería seguir permitiéndole cantar en los servicios religiosos? Si no, ¿cómo me recomiendas abordar esta situación en caso que vuelva a ocurrir? No tengo problema en ser directo y sincero, pero no quiero desilusionar ni desanimar a esta joven ni a su familia y que dejen de participar en ningún servicio al Señor. ¿Alguna sugerencia?

Con gusto voy contestar a esta pregunta porque me he enfrentado a situaciones similares en el pasado.

Cómo corregir con gracia cuando un solista desafina

Primero, siempre se debe hacer una audición a quienes vayan a cantar (o tocar) un solo antes de que intervengan el domingo. No basta con la recomendación de otra persona, a menos que realmente confíes en ella. En todos los demás casos, debes tú mismo al solista.

En segundo lugar, definitivamente no deberías permitir que alguien así cante como solista en el culto principal. No servimos ni al individuo ni a la iglesia cuando permitimos constantemente que cantantes mediocres canten como solistas. 1 Crónicas 15:22 dice: «Quenaías… estaba a cargo del canto… porque tenía mucha habilidad para ello». Claro que en una iglesia pequeña tendrás menos opciones y los estándares podrían ser más bajos.

El «don» puede ser un término relativo. Pero no estamos obligados a usar públicamente a personas cuya falta de talento distrae o incluso desagrade a los demás. Dios nos da dones para la edificación de su iglesia, y es responsabilidad de los líderes en la iglesia asegurarse de que el don de alguien sea una bendición y no… otra cosa.

En tercer lugar, debemos recordar que, aunque la verdad duela, no necesitamos comunicarla de forma hiriente. Decirle a alguien que no tiene talento para cantar no es «destrozar sus esperanzas». Es darle esperanza en lo que Dios está haciendo en esa persona. Puede que sienta que estás siendo injusto, crítico y duro, pero eso no significa que lo seas. Le estás ayudando a ver con mayor claridad dónde está y dónde no está activa la gracia de Dios en su vida.

Cada vez que he tenido que decirle a alguien que no debería estar en el equipo, he intentado ayudarle a ver que servir en el equipo de música le impide usar los dones que Dios le ha dado. Por supuesto, debemos hacerlo con gracia y amabilidad. No le estamos desalentando de ningún servicio a nuestro Señor; solo del servicio en un área en particular. Tomamos en serio las palabras de Romanos 12:3-6 :

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,  así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;

Y recuerda: desear no es lo mismo que dar.

En cuarto lugar, me aseguraría de que mi pastor estuviera al tanto de la situación y no intentaría comunicar nada de esto por correo electrónico. Hablaría con los padres en privado o los llamaría. Les daría las gracias por su deseo de servir a la iglesia, pero les explicaría que, a pesar de todo el esfuerzo que habían dedicado a su hija, aún no cantaba muy bien.

Si ellos creen que la niña tenía talento para cantar y simplemente estaba nerviosa, le ofrecería oportunidades para cantar en un grupo pequeño o en un coro. También la animaría a tomar clases. Si no veía ninguna esperanza, animaría a los padres a ayudar a su hija a encontrar otras maneras de servir.

Finalmente, reconoce y arrepiéntete de tu deseo de que todos te consideren un líder excepcional. A menudo posponemos estas decisiones, lo que genera mayores problemas a largo plazo. Algunas personas se engañan sobre sus dones, otras se preguntan por qué no se utilizan, algunas dudan de tu criterio y quienes tienen verdaderos talentos tienen menos oportunidades de servir. Situaciones como estas nos ayudan a vencer el orgullo y a aprender lo que significa preocuparse genuinamente por los demás.

Que Dios nos dé el valor tanto para hablar como para recibir la verdad mientras buscamos glorificarlo con nuestros dones, dones que hemos recibido precisamente para ese propósito.

En Él, Bob.

1. ¿Debe cantar cualquiera como solista en la iglesia?

No necesariamente. La participación pública en la adoración debe contribuir a la edificación de la iglesia. La Biblia enseña que «hágase todo para edificación» (1 Corintios 14:26) y que Dios concede diferentes dones a cada creyente para servir al cuerpo de Cristo (Romanos 12:6-8). Los líderes deben discernir cómo puede servir mejor cada persona para beneficio de toda la congregación.

¿Cómo corregir con amor a un solista desafinado?

Corregir a un solista desafinado requiere combinar verdad y gracia. En lugar de desanimar a la persona, los líderes deben hablar con respeto, reconocer su deseo de servir y orientarla hacia aquellas áreas donde pueda usar mejor los dones que Dios le ha dado. El objetivo no es excluir, sino edificar a la iglesia y cuidar a cada creyente con amor (Efesios 4:15).

¿Es bíblico hacer audiciones para el ministerio de alabanza y adoración?

La Biblia no ordena ni prohíbe las audiciones, pero sí enseña que quienes sirven públicamente deben hacerlo para la edificación de la iglesia (1 Corintios 14:26). Además, en 1 Crónicas 15:22 se destaca que Quenanías estaba a cargo del canto «porque tenía mucha habilidad para ello», lo que refleja la importancia de contar con personas capacitadas para este ministerio.

4. ¿Qué dice la Biblia sobre los dones en la iglesia?

La Biblia enseña que el Espíritu Santo reparte diferentes dones a cada creyente para el bien común (1 Corintios 12:4-7). No todos reciben los mismos dones ni desempeñan la misma función. Cada miembro del cuerpo de Cristo está llamado a servir donde Dios le ha capacitado, buscando siempre la edificación de la iglesia (Romanos 12:6-8).

La reflexión de Bob Kauflin recuerda que el propósito del ministerio de alabanza no es destacar el talento individual, sino edificar a la iglesia y glorificar a Dios. Corregir con gracia, discernir los dones y acompañar pastoralmente a quienes desean servir forma parte de la responsabilidad de todo líder cristiano.

Bob Kauflin

Bob Kauflin es director de desarrollo de adoración de los ministerios Sovereign Grace. Formó parte del grupo cristiano GLAD. Pastor, compositor y conferencista. Su pasión es equipar a músicos, adoradores y pastores en la adoración congregacional.
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