
En un importante hallazgo para la arqueología bíblica en Israel, expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) anunciaron el hallazgo de un inédito molde de figurilla femenina de arcilla con una antigüedad de alrededor de 2.600 años. El artefacto fue descubierto bajo los cimientos del recinto del Kishle, una antigua prisión otomana ubicada en el Museo de la Torre de David, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El descubrimiento confirma por primera vez que estas piezas se fabricaban localmente en la capital judía durante el período de finales del Primer Templo (Edad del Hierro II, siglos VIII al VI a.C.), posiblemente asociado al reinado de Uzías de Judá.
📌 Aspectos clave
- Quién: Excavaciones dirigidas por el Dr. Amit Re’em y la Dra. Ayala Zilberstein (IAA), en colaboración con el Museo de la Torre de David y patrocinadas por la Fundación Schulich.
- Qué: Hallazgo del primer molde de arcilla utilizado para elaborar el rostro de figurillas de pilar de Judea en Jerusalén.
- Cuándo: Anunciado públicamente el lunes 27 de julio de 2026 (descubierto físicamente meses antes). Datado cerca de 2.600 años atrás (siglos VIII al VI a.C.).
- Dónde: En el recinto del Kishle, bajo la nueva Ala Schulich del Museo de la Torre de David, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, Israel.
- Por qué: Demuestra que estas figurillas no solo eran importadas, sino producidas dentro de la propia ciudad.
- Cifras y medidas: El molde mide 7.5 cm de alto por 6 cm de ancho; las figurillas completas median entre 10 y 20 cm. Se han catalogado más de 1.000 piezas en la región.
Evidencia física de la manufactura local en el Reino de Judá
Durante décadas, los arqueólogos han recuperado más de 1.000 objetos de este tipo en sitios como Jerusalén, Lachish y Beit Shemesh. Sin embargo, la ausencia de herramientas de fabricación en la capital mantenía el debate sobre si eran importadas. El Dr. Amit Re’em, arqueólogo regional de la IAA, explicó que este hallazgo en el Kishle es el primero de su clase en la ciudad y «aporta evidencia directa de que al menos algunas de estas figurillas se produjeron dentro de la propia ciudad».
El pequeño molde, de 7.5 centímetros de alto por 6 centímetros de ancho, fue hallado al cribar sedimentos de relleno ricos en cerámica del Primer Templo. Inicialmente cubierto de tierra como una «bola redonda de arcilla bizarra», fue restaurado por Tamar Gonen en los laboratorios de la IAA. Posteriormente, el especialista Sviatoslav Klindukhov realizó un vaciado en arcilla moderna, revelando el rostro sonriente de una mujer con un elaborado peinado rizado.
En la antigüedad, estas figurillas (que median entre 10 y 20 cm) no se hacían en una sola pieza. El cuerpo columnar y los pechos se moldeaban toscamente a mano, mientras que la cabeza se unía tras hacerse con el molde. Debido a esa unión débil, la gran mayoría aparece decapitada en el registro arqueológico. Las piezas estaban cubiertas por un engobe blanco y pintadas en tonos amarillo, rojo y negro. Junto con las imágenes femeninas, en la época eran comunes las figurillas de jinetes a caballo y representaciones zoomorfas.

Museo Metropolitano de Arte de Nueva York
Contexto bíblico y las reformas contra la idolatría
El hallazgo aporta una luz tangible sobre el trasfondo religioso que relatan las Sagradas Escrituras en los libros históricos y proféticos. La Biblia documenta las intensas luchas de los reyes de Judá, como Ezequías y Josías, para erradicar las prácticas paganas domésticas y centralizar el culto exclusivo a Dios en el Templo de Jerusalén.
Eilat Lieber, directora del Museo de la Torre de David, señaló que el descubrimiento refleja las tensiones sociales de la época: «Por un lado, el servicio del Templo era muy central, pero vemos que la gente continuaba estos rituales, y de esto es de lo que hablaban los reyes de Judá».
El significado exacto de estas figuras sigue siendo objeto de análisis académico. La conservadora del IAA, Debbi Ben-Ami, indicó que aunque se ha planteado que representaban a la diosa cananea Asera, o que servían como amuletos de bendición y protección para el hogar, el hallazgo ayudará a arrojar nueva luz. Por su parte, el Dr. Re’em descartó categóricamente la teoría planteada por algunos historiadores de que fueran simples juguetes infantiles.
Por su parte, el Ministro de Patrimonio de Israel, Rabino Amichai Eliyahu, valoró el hallazgo recordando las advertencias proféticas: «Según los Sabios, el Primer Templo fue destruido debido a tres pecados principales: la idolatría, la inmoralidad sexual y el derramamiento de sangre. El descubrimiento de un molde (…) en el corazón de Jerusalén nos ofrece una mirada tangible al mundo en el que vivieron los profetas de Israel y a las realidades espirituales que confrontaron».

