
La comunión con Dios es el fundamento indispensable para cualquier labor en la obra de Jesucristo, según advirtió el pastor Jim Cymbala. El reconocido autor y ministro del Tabernáculo de Brooklyn se presentó esta mañana en una conferencia en España para compartir un mensaje vital sobre la identidad y el servicio cristiano. Durante la sesión matutina, Cymbala enfatizó que el llamamiento supremo del creyente no es la edificación de grandes estructuras o la elaboración de sermones elocuentes, sino el permanecer en la presencia del Señor.
Acompañado por su esposa Carol, quien dirige el famoso coro del Tabernáculo de Brooklyn, Cymbala compartió su experiencia ministerial en la ciudad de Nueva York. El pastor recordó que sus inicios en el centro de Brooklyn se dieron en un edificio deteriorado con menos de veinte personas, un entorno marcado por el crimen y la violencia. A pesar de no contar con formación académica formal en seminarios, Cymbala subrayó que su aprendizaje ha provenido del estudio constante de las Escrituras y de entender que el ministerio es un privilegio concedido puramente por la gracia del Señor.
La necesidad vital de la comunión con Dios en el ministerio
El núcleo del mensaje periodístico se centró en la distinción teológica entre tener una «relación» con el Señor y cultivar una comunión con Dios. Cymbala utilizó el ejemplo bíblico de Marcos capítulo 3, donde se narra que Jesús llamó a sus doce discípulos, primeramente, «para que estuviesen con él» y, solo después, para enviarlos a predicar. Según el pastor, la relación se establece al nacer de nuevo y entrar en la familia de Dios, pero la comunión implica una intimidad profunda y un intercambio constante de vida.
Para ilustrar esta diferencia, Cymbala relató la historia de Amalia, una mujer de Puerto Rico que creció en un entorno de abusos y desesperación en Manhattan. Tras ser invitada a la iglesia, Amalia experimentó una transformación radical por el Evangelio. Sin embargo, el pastor señaló que, aunque Amalia siempre tuvo una relación legal con su padre biológico (según su certificado de nacimiento), nunca tuvo comunión con él debido a la ausencia de amor e intimidad. «Así sucede con muchos en la iglesia; son nacidos de nuevo, pero tienen muy poca comunión con Dios«, afirmó.
El pastor advirtió que la crisis actual de la iglesia en Estados Unidos, donde el promedio de miembros ha descendido drásticamente de 119 a 68 en las últimas décadas, se debe en gran medida a la falta de poder espiritual derivada de esta carencia de intimidad. Cymbala señaló que muchos sermones carecen de un impacto real porque, aunque la doctrina sea correcta, el predicador no ha pasado tiempo en la presencia del Señor para sentir lo que Él siente y ver a las personas como Él las ve.
Finalmente, el ministro instó a los líderes a revisar sus agendas y romper con el orgullo que les hace creer que pueden cumplir la obra por sus propios medios. Recordando las palabras de Jesucristo en el libro de Apocalipsis, donde Él llama a la puerta de su propia iglesia para entrar y cenar, Cymbala concluyó que la casa del Señor debe ser, ante todo, una casa de oración donde la prioridad sea escuchar Su voz antes de actuar.
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