Bukele señala la paz en El Salvador se logró por la oración

La oración fue el secreto para que se lograse la paz en el Salvador señaló Nayid Bukele enen una entrevista concedida al periodista estadounidense Tucker Carlson. El mandatario está convencido de que la violencia generada por pandillas en su país tiene un componente espiritual esencial. Según sus propias palabras, al ver que la situación era “una misión imposible”, él y su gabinete recurrieron a la oración, pidiendo sabiduría divina para enfrentar la crisis. Esa decisión marcó un antes y un después en la historia reciente del país.
Desde la llegada al poder de Bukele, se declararon firmes medidas contra los grupos criminales. Pero, aunque se multiplicaron los operativos policiales y militares, lo que él considera el factor determinante fue la fe. Reconoció que muchas de las pandillas que asolaban barrios marginados habían adoptado prácticas que describió como “satánicas”. Fue entonces cuando su gobierno no solo desató una ofensiva física, sino que declaró una “guerra espiritual”.
Bukele y la oración como herramienta contra la violencia
Para él, la clave no fue solo la fuerza del Estado, sino la convicción de que Dios podía obrar para transformar una sociedad marcada por el miedo y la extorsión. En medio del horror, ante pandillas dispuestas a atacar “a cualquiera”, como dijo, su gabinete se reunió para clamar por la intervención divina. Esa mezcla de fe con acción concreta dio como resultado lo que muchos identifican como una reducción drástica de la violencia.
Este testimonio ha llamado la atención de creyentes y líderes cristianos, que señalan en él un ejemplo de cómo la oración, acompañada de valentía, puede abrir caminos de restauración. Para quienes confían en el Señor, este episodio representa una esperanza de que, incluso en medio del caos, Dios puede traer paz y orden cuando su pueblo busca su rostro.
Sin embargo, este enfoque no elimina los debates: muchos analistas advierten sobre los riesgos de depender exclusivamente de una visión de seguridad que combine coerción estatal con interpretación espiritual. Pero para quienes creen, la experiencia ofrece una enseñanza clara: cuando un país reconoce su dependencia de Dios, no hay batalla demasiado grande.
