Anatomía de una crisis de integridad: Bethel Church y los casos de Shawn Bolz y Ben Armstrong en el espejo de la responsabilidad pastoral

El panorama del cristianismo carismático contemporáneo ha sido sacudido en los primeros meses de 2026 por una serie de revelaciones que cuestionan no solo la conducta individual de líderes prominentes, sino la arquitectura misma de la rendición de cuentas en las megaiglesias independientes. El epicentro de esta tormenta es Bethel Church en Redding, California, una institución cuya influencia global a través de la música, su escuela de ministerio y su teología de lo sobrenatural ha sido, durante décadas, tanto aclamada como objeto de un intenso escrutinio teológico. La convergencia de las crisis que involucran al ministro profético Shawn Bolz del que hablamos hace unas semanas y al supervisor del ministerio profético de Bethel, Ben Armstrong, ha expuesto una fractura sistémica en lo que los líderes de la iglesia han denominado su «cultura de honrar al líder». Esta investigación detalla la cronología completa de estos eventos, analiza las implicaciones teológicas de las respuestas institucionales y examina el impacto de estos casos en la integridad del movimiento carismático global.
El Paisaje eclesiológico de Bethel Redding: Una introducción al poder y a la influencia
Para comprender la magnitud de los escándalos actuales, es imperativo analizar el peso institucional de Bethel Church. Fundada originalmente bajo la afiliación de las Asambleas de Dios, la iglesia se retiró de dicha denominación en 2005 para operar como una entidad no denominacional bajo el liderazgo de Bill y Beni Johnson. Desde entonces, la membresía local ha crecido hasta superar los 11,000 miembros, pero su verdadero alcance se mide por los más de 10,000 alumnos de la Escuela Bethel de Ministerio Sobrenatural (BSSM) y el dominio global de Bethel Music en las listas de reproducción de adoración de iglesias de diversas denominaciones.
Esta plataforma masiva ha sido utilizada para promover una teología que enfatiza la invasión del cielo en la tierra mediante señales, prodigios y milagros continuos. Sin embargo, esta misma estructura de poder, centrada en figuras apostólicas y redes de influencia en lugar de una gobernanza eclesial tradicional basada en ancianos locales, ha sido señalada como el caldo de cultivo para una «cultura de encubrimiento» donde la protección del «ungido» y del «líder» a menudo precede a la protección de las víctimas. La crisis de 2026 representa el momento en que estas tensiones internas finalmente desbordaron el control institucional, obligando a los líderes de Bethel a enfrentar públicamente lo que anteriormente se manejaba en la opacidad de los «acuerdos entre amigos».
La deconstrucción de un profeta: El Caso de Shawn Bolz
El primer pilar de esta crisis es el colapso de la credibilidad de Shawn Bolz, una figura que durante años fue presentada como el estándar de oro de la revelación profética moderna. Aunque un análisis de este caso lo presentamos hace un par de semanas, conviene recordar algunos aspectos para enmarcarlo dentro de lo que se ha revelado esta semana.
Bolz se hizo famoso por sus «palabras de conocimiento», donde revelaba nombres, direcciones, fechas de nacimiento y detalles íntimos de personas desconocidas durante sus servicios. El 17 de enero de 2026, el apologista Mike Winger publicó una investigación de casi seis horas titulada «Los esqueletos en el armario de Bethel ahora van a hablar», la cual documentó lo que describió como un patrón de diez años de prácticas proféticas fraudulentas y conducta sexual inapropiada por parte de Bolz.

El mecanismo del engaño: Del Espíritu al algoritmo y al data mining
La investigación de Winger proporcionó evidencia exhaustiva de que Bolz utilizaba información disponible públicamente en redes sociales para generar sus profecías. Se observó que la precisión de sus «palabras de conocimiento» experimentó una mejora drástica a partir de 2013, año en que Facebook aumentó la capacidad de búsqueda de sus datos, lo que en el argot tecnologico se conoce como data mining. Casos documentados muestran a Bolz dando direcciones exactas que correspondían a búsquedas de Google sobre personas con el mismo nombre que el destinatario, pero que no eran el destinatario mismo, evidenciando errores de investigación digital presentados como errores de recepción espiritual.
| Elemento de la profecía | Método de obtención alegado | Impacto en la congregación |
| Direcciones residenciales | Búsqueda en bases de datos públicas y redes sociales. | Asombro inmediato y validación de la autoridad del profeta. |
| Fechas de nacimiento | Datos de perfiles de Facebook y registros públicos. | Creación de una sensación de «omnisciencia divina» delegada. |
| Detalles familiares | Minería de datos (data mining) de publicaciones antiguas y etiquetas en fotos. | Conexión emocional profunda basada en una falsa intimidad. |
| Nombres de mascotas | Información extraída de publicaciones de Instagram/Facebook. | Validación de que Dios se interesa en los detalles triviales. |
Bethel Church admitió en su comunicado del 25 de enero de 2026 que habían tenido sospechas y evidencia del uso de redes sociales por parte de Bolz desde 2019, pero no tomaron medidas públicas en ese momento. Los líderes confesaron que, aunque el personal de Bethel confrontó a Bolz, este negó las acusaciones y la iglesia optó por un distanciamiento silencioso en lugar de advertir al cuerpo de Cristo sobre la falta de integridad en sus métodos.
Abuso y Conducta Sexual en el Ministerio de Bolz
Más allá de la integridad profética, el caso de Bolz incluye acusaciones graves de conducta sexual desviada. Testigos y antiguos empleados describieron comportamientos que Winger calificó como grooming. Los informes incluyen incidentes de desnudez no consentida frente a subordinados varones y actos de gratificación sexual realizados por Bolz en presencia de su equipo durante viajes ministeriales en hoteles y vehículos. Se señaló que Bolz creaba un ambiente de dominación sexual donde el consentimiento era irrelevante debido a la jerarquía espiritual.
Las secuelas psicológicas para las víctimas han sido devastadoras, con reportes de síntomas consistentes con el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y sentimientos suicidas. Bethel reconoció haber escuchado estos testimonios de tres antiguos miembros del equipo de Bolz en 2019, pero la respuesta de la iglesia fue recomendar a las víctimas buscar justicia a través del sistema legal secular, mientras que institucionalmente sólo «dieron un paso atrás» en su conexión ministerial con él. Esta inacción permitió que Bolz siguiera siendo visto como un ministro confiable en el escenario global durante otros cinco años.
La caída del supervisor profético: Ben Armstrong y la crisis en el paternidad espiritual
Mientras la iglesia lidiaba con el escándalo de Bolz, surgió una nueva crisis interna que involucraba a Ben Armstrong, el supervisor del ministerio profético de Bethel y una figura central en la formación de miles de estudiantes de la BSSM. Este caso es emblemático pues revela cómo los conceptos de «paternidad espiritual» pueden ser distorsionados para facilitar el abuso pastoral.
El Testimonio de Sarah y la anatomía del abuso
El 13 de febrero de 2026, una exalumna de la BSSM identificada como Sarah publicó un testimonio detallado en YouTube alegando haber sido víctima de abuso sexual por parte de Armstrong en 2008 y 2009. Sarah describió un proceso de grooming que comenzó cuando ella tenía 23 años y era pasante bajo la supervisión de Armstrong. El proceso incluyó una ceremonia de «adopción espiritual» en la que Armstrong y su esposa la acogieron en su hogar, brindándole protección como sus padres espirituales.
Bajo esta fachada de cuidado familiar, Armstrong supuestamente normalizó el afecto físico que luego escaló a contacto sexual inapropiado. Los incidentes reportados incluyen abuso durante un viaje a un evento cultural y contacto sexual en la casa de los Armstrong mientras la esposa de Ben estaba fuera de la ciudad, facilitado por el suministro de alcohol a la víctima. Cuando Sarah intentó procesar lo ocurrido, Armstrong supuestamente manipuló su percepción presentándolo como un «ataque espiritual» y no como una violación de la ética ministerial o del consentimiento.

El fracaso al adpotar un proceso de restauración interno en 2009
La gravedad del caso Armstrong radica en que Bethel ya conocía estos hechos en 2009, pero los gestionó bajo una narrativa de «falla moral» y «adulterio consensual». Ben Armstrong fue removido temporalmente de su cargo, pasó por un proceso de restauración de varios años y fue reintegrado plenamente al liderazgo, llegando a ser promovido a supervisor profético. Durante años, él y su esposa Heather capitalizaron su historia de «infidelidad y restauración» en sermones y podcasts, presentándo la situación como un modelo de redención.
Sin embargo, el testimonio de Sarah en 2026 reveló que lo que la iglesia llamó «infidelidad» fue en realidad un abuso de autoridad espiritual contra una estudiante vulnerable. El liderazgo de la iglesia incluso señaló que Sara era culpable de esa infidelidad al igual que Amstrong. Al inicio de esta semana mientras salía a la luz parte de lo que ocurrió Bethel admitió que estaban al tanto de un «incidente» anterior, pero reafirmaron su confianza en la «arrepentimiento vivido» de Armstrong. Sin embargo la situación perdió el control de la iglesia y fue el 15 de febrero tras la presión pública y que Sara grabó un video con todos los detalles del caso. Fue entonces la iglesia cambió su discurso y suspendió a Armstrong del ministerio e inició un proceso de investigación que será llevado por personas ajenas a la congregación.
| Hito del caso Ben Armstrong | Acción de Bethel en 2009 | Acción de Bethel en 2026 |
| Reconocimiento del hecho | Etiquetado como «falla moral» y adulterio. | Readmitido al ministerio bajo la etiqueta de «restaurado». |
| Medida disciplinaria | Remoción temporal y restauración privada. | Licencia administrativa inmediata tras video público. |
| Percepción de la víctima | Acusada por tener responsabilidad compartida. | Reconocimiento de la necesidad de restauración por un evento traumático. |
| Posición del líder | Restaurado y promovido a supervisor. | Suspendido de toda actividad ministerial. |
La teología como cimiento del encubrimiento: La cultura de la honra al ungido
Para entender por qué una institución como Bethel falló tan estrepitosamente en proteger a su comunidad, es necesario analizar sus raíces teológicas. Críticos como Mike Winger y Julie Roys han señalado que la «Cultura de la honra», promovida por Danny Silk y Bill Johnson, ha creado una estructura que desincentiva la transparencia y la rendición de cuentas pública.
La Influencia de Danny Silk y el elitismo espiritual
Danny Silk es identificado como uno de los arquitectos de una cultura que prioriza la conexión sobre la corrección. En su libro Unpunishable (Impunible), se sugiere que el objetivo de la disciplina no es el castigo o la vergüenza pública del líder, sino su preservación y restauración privada. Esta teología postula que exponer el pecado de un líder es un acto de «deshonra» que daña el testimonio de la iglesia y el «mover del Espíritu».
Este marco ha resultado en lo que se denomina «elitismo espiritual», donde los líderes principales gozan de una protección que las víctimas ordinarias no tienen. En el caso de Shawn Bolz, Bill Johnson admitió que su «lealtad a un amigo» lo cegó ante la realidad de las acusaciones. Esta dinámica de «red de amigos» (good old buddy stuff) reemplaza la estructura bíblica de ancianos que rinden cuentas unos a otros y a la congregación. El gobierno de Bethel, descrito por sociólogos como Independent Network Charismatic (INC), enfatiza el poder apostólico centralizado, lo que a menudo deja a los ancianos locales sin la autoridad real para confrontar a los líderes principales.
La falacia de la «Misericordia» a expensas de las víctimas
Kris Vallotton confesó que en el manejo de Bolz priorizaron la misericordia hacia el ministro caído sobre el juicio, pero admitió que esto se hizo «a expensas de las víctimas». Esta es una distinción ética crucial: la misericordia mal entendida se convierte en complicidad cuando permite que un depredador o un engañador continúe teniendo acceso a una plataforma global. El liderazgo de Bethel reconoció que su inacción contribuyó al trauma de las víctimas y que fallaron en su responsabilidad de «proteger al rebaño» frente a los «lobos» que ellos mismos habían promovido.
Anatomía institucional del fracaso: Revisando la Respuesta de Bethel
El comunicado oficial de Bethel ante estas crisis ha sido un ejercicio de gestión de daños que ha evolucionado desde el silencio defensivo hasta la contrición pública detallada. Los respuestas emitidas en enero y febrero de 2026 contienen admisiones de «malas prácticas de liderazgo». Admitir esto raro y no suele ocurrir en el mundo de las megaiglesias.
El «Mea Culpa» de Bill Johnson y Kris Vallotton
En la carta del 25 de enero de 2026, los líderes de Bethel utilizaron un lenguaje inusualmente crudo: «No dijimos la verdad lo suficiente, lo suficientemente pronto, lo suficientemente largo o lo suficientemente fuerte». Bill Johnson reconoció que su deseo de creer en las personas se convirtió en una debilidad que permitió el daño a otros, describiendo su inacción como «increíblemente descuidada».
Sin embargo, persisten críticas sobre la profundidad de este arrepentimiento. Los observadores señalan que no ha habido renuncias en los niveles superiores en el liderazgo de Bethel a pesar de la admisión de una negligencia grave que duró años. La admisión del «descuido» es cuestionado y muchos lo ven como una decisión intencional de proteger la «marca Bethel» y sus flujos de ingresos asociados a la música y los libros.
La iniciativa «Safe Church» y la investigación por terceros
Como respuesta estructural, Bethel anunció la implementación del sistema «Safe Church», administrado por una organización externa, para que los alumnos y miembros puedan reportar abusos fuera del entorno de la iglesia. Además, se han comprometido a contratar expertos independientes y asesoría externa para investigar las nuevas alegaciones contra Ben Armstrong. Estas medidas representan un intento de externalizar la rendición de cuentas que la cultura interna no pudo proveer.
| Medida de reforma de Bethel (2026) | Objetivo declarado | Críticas que se emiten |
| Sistema «Safe Church» | Facilitar reportes de abuso de forma segura y externa. | Puede ser una herramienta de mitigación legal más que de cambio cultural. |
| Investigaciones por terceros | Garantizar la imparcialidad en casos de líderes actuales. | La efectividad depende del acceso real a la información interna. |
| Entrenamiento profético | Enseñar a «pesar» las profecías y evaluar el carácter. | No aborda la raíz teológica de la búsqueda del sensacionalismo. |
| Nuevo modelo de confrontación | Comunicación más amplia de alegaciones sustentadas. | Llega tarde para muchas víctimas de la última década. |
Cronología de la controversia: De las tumbas a las resurrecciones fallidas
Los escándalos de Bolz y Armstrong no pueden verse de forma aislada; son la culminación de un historial de prácticas y enseñanzas que han posicionado a Bethel en la periferia de la ortodoxia evangélica. Esta cronología muestra una progresión de desafíos éticos y teológicos.
El Iincidente del acantilado y la teología de la resurrección (2008)
Un evento fundacional en la crítica a Bethel ocurrió en 2008, cuando un grupo de personas, incluyendo un estudiante de la BSSM, intentaron «resucitar» a un hombre que había caído por un acantilado de 200 pies en lugar de llamar inmediatamente al servicio de emergencias 911. El hombre sobrevivió pero quedó paralizado, el incidente subrayó el peligro de una teología que prioriza la fe en el milagro por encima del sentido común y la responsabilidad civil.
Grave Soaking y la influencia de Beni Johnson
Durante años, la práctica del «grave soaking» (acostarse sobre tumbas de antiguos líderes cristianos para absorber su unción) fue asociada con Bethel debido a fotos publicadas por Beni Johnson en la tumba de C.S. Lewis y otros. Aunque la iglesia intentó distanciarse oficialmente, la práctica se convirtió en un símbolo de la mezcla teológica que los críticos denuncian como neognóstica o influenciada por el New Age.
La campaña por Olive Heiligenthal (2019)
En diciembre de 2019, Bethel lanzó una campaña global de oración para resucitar a Olive, la hija de dos años de una líder de adoración. La campaña duró seis días bajo el foco de los medios norteamericanos, creando una presión espiritual inmensa sobre la familia y la comunidad global. La resurrección fallida fue seguida por un silencio teológico sobre las falsas expectativas generadas, lo que muchos vieron como una irresponsabilidad pastoral.
El Impacto en la comunidad global y los modelos de gobierno apostólico
Bethel no es solo una iglesia local; es la cabecera de una red global. El escándalo ha tenido repercusiones inmediatas en sus afiliados internacionales. Por ejemplo, en Australia, se presentó una queja formal ante la Comisión de Caridades y Organizaciones sin Fines de Lucro (ACNC) contra la nueva sede de Bethel Sydney, expresando preocupación por sus vínculos con la cultura de liderazgo de Redding.
El Problema de la responsabilidad en las redes apostólicas
El caso de Shawn Bolz expuso un fallo en lo que la Nueva Reforma Apostólica (NAR) denomina «cobertura apostólica». Bolz fue comisionado como profeta a las naciones por líderes prominentes, pero cuando su caso salió a la luz, esos mismos líderes afirmaron que él no era su responsabilidad directa porque su ministerio era independiente. El teólogo y apologista Mike Winger criticó duramente esta «falta de responsabilidad geográfica o denominacional», señalando que los líderes se atribuyen el éxito de un ministro pero se lavan las manos ante su pecado.
La estructura de Bethel, que favorece las «redes de honor» permite que los líderes operen en un vacío de corrección real. Como señaló el pastor Lance Ford en la conferencia Restore, esto es un «problema de sistema» donde las iglesias han adoptado modelos de gestión corporativa secular en lugar de modelos bíblicos de supervisión, lo que resulta en la protección de la imagen institucional a expensas de las víctimas.
La monetización del movimiento
Otro aspecto crítico es el flujo financiero. Bethel es descrita por algunos críticos como un «movimiento monetizado» que protege sus fuentes de ingresos —regalías de música, matrículas de la escuela de ministerio y venta de libros— silenciando la crítica. Se ha denunciado que Bethel utiliza reclamos de derechos de autor para bloquear videos en YouTube que critican la institución, lo que Richard Moore describe como una forma de «secuestro digital» para proteger la mística de la «unción» y los ingresos asociados.
Conclusiones: La necesidad de una reforma profunda
La crisis de 2026 en Bethel Church marca un punto de inflexión para el movimiento carismático global. La convergencia de los casos de Shawn Bolz y Ben Armstrong ha demostrado que ni el éxito ministerial masivo ni las manifestaciones sobrenaturales aparentes son sustitutos de la integridad ética y la rendición de cuentas estructural.
La respuesta de los líderes de Bethel, aunque contiene elementos de arrepentimiento genuino, sigue siendo incompleta según los estándares de muchos observadores cristianos. Una verdadera restauración de la integridad requeriría no solo disculpas verbales y sistemas de reporte externos, sino una revisión fundamental de la teología de la «Cultura de la honra» que permitió el encubrimiento.
Mejores prácticas para la Sanidad y la integridad
Algunos críticos señalan que si Bethel quiere revertir el daño y ser considerada como una congregación saludable debe adoptar las siguientes prácticas:
- Prioridad del carácter sobre los carismas: La iglesia debe abandonar la promoción de líderes basada en sus «dones» espirituales y adoptar criterios bíblicos estrictos basados en el carácter moral probado a lo largo del tiempo.
- Transparencia en la disciplina: El modelo de «distanciamiento silencioso» debe ser reemplazado por una transparencia bíblica que proteja al cuerpo de Cristo de maestros y profetas no íntegros.
- Atención a las víctimas: El proceso de sanidad debe centrarse en la restitución y el apoyo a las víctimas de abuso sexual y espiritual, validando sus testimonios por encima de la protección de la reputación del líder.
- Revisión de gobierno: Bethel necesita transicionar hacia una estructura de gobierno que incluya ancianos independientes y mecanismos de supervisión externa que tengan el poder de disciplinar a los líderes principales.
El caso Bethel-Bolz-Armstrong sirve como una advertencia solemne para toda la iglesia cristiana. La búsqueda de lo sobrenatural nunca debe divorciarse de la búsqueda de la justicia y la verdad. Como concluye la investigación de Mike Winger, el costo de proteger una cultura de «avivamiento» a expensas de la seguridad de las personas es un precio que ninguna iglesia debería estar dispuesta a pagar. La integridad es la verdadera base de cualquier movimiento espiritual duradero, y sin ella, incluso las plataformas más grandes están destinadas a colapsar bajo el peso de su propia opacidad.
La noticia en oración
Únete a nosotros en esta breve oración:
Señor Dios, Padre de verdad y justicia, venimos delante de Ti con un corazón dolido pero dispuesto a aprender. Danos humildad para reconocer nuestros errores como Iglesia y valentía para confrontar todo abuso, engaño y manipulación, venga de donde venga. Concédenos sabiduría espiritual y discernimiento bíblico para no confundir carisma con carácter, ni unción con integridad. Sana a las víctimas, restaura a los heridos y levanta líderes que amen la luz más que su reputación.
Forma en nosotros comunidades donde la rendición de cuentas sea una expresión de amor, no de ataque; donde la corrección sea redentora y no encubierta; y donde Tu santidad pese más que cualquier plataforma. Que nuestras iglesias sean refugios seguros, espacios de gracia y verdad, donde nadie tema hablar, , donde los vulnerables sean protegidos y donde Tu nombre sea honrado con una vida coherente. En el nombre de Jesús, Amén
