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Respirando en medio de la cotidianidad… - 4.8 de 5 basado en 6 votos
Escrito por Cristian Sepúlveda Jara
Publicado el 20 Octubre 2013
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contraReloj2013-10Despertar, ducha rápida, vestirse, desayuno veloz, el reloj corre y corre;  el colectivo que no nos recoge, el microbús que parece va más lento de lo habitual, el teléfono que suena una y otra vez, vas atrasado…pagar algunas cuentas, trámites, junta con algún amigo, trabajo, estudios, ¿hora de almuerzo? La tarde pasa rápido…llegada a casa, noticias de la televisión, dos segundos en el sofá, comida, cena, alistar algunas cosas para el otro día, lavarse los dientes, pijama, apagar la luz y adiós a un nuevo día..

 


La vida no se detiene. Por momentos lo rutinario de ello parece absorbernos; corremos de un lado a otro, sin siquiera un instante para tomar un respiro y descansar… vibrar con aquella sensación de estar sentado en el sofá con el pensamiento de “estoy perdiendo el tiempo” y nos agitamos nuevamente.
Y dentro de todo ¿Qué lugar está ocupando Dios en tu vida durante el día?

 


Quisiera por unos segundos, el que pudiéramos pensar en cuales están siendo las prioridades en nuestra vida hoy, cuales están siendo aquellas cosas que  toman nuestra mayor parte del día; Ciertamente, nadie mejor que nosotros  nos  conocemos  mejor a sí mismos, en tanto,  los deseos y anhelos de nuestro corazón, los proyectos que tenemos en mente, los acontecimientos que nos gustarían ocurriesen, la noticia que esperamos se haga real y estamos a la espera que llegue pronto…


La biblia nos enseña que hay tiempo para todo, libro de Eclesiastés capítulo 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.


Y dentro de todo ese tiempo, hoy quisiera meditar en que dentro de todas las prioridades que tenemos en nuestra vida diaria, qué lugar está ocupando Dios en medio de ellas, cuanto realmente estamos dejando a la voluntad de Dios. A veces oramos, y decimos “mi Dios que se haga tu voluntad, no la mía, la tuya, Pero ojalá sea de esta forma, de esta forma, y de esta forma. Gracias por escuchar mi oración, Amén”


Y finalizamos la oración, y volvemos a retomar nuestra vida nuevamente… Gracias a Dios, ya que Él no funciona como nosotros lo hacemos.
Hoy puede ser un buen tiempo, para decir, Dios que sean tus fuerzas no las mías, concédeme el privilegio de permitirme descansar en ti, de en todo tiempo darte gracias, de en todo tiempo disfrutar de tu fidelidad…sin ti, simplemente no puedo seguir la carrera de la vida.


La mejor pausa, Dios te la desea conceder hoy… en ti está el aceptar la invitación.

cristianSepulveda

Punto de encuentro Familiar es escrito por Cristian Sepúlveda Jara psicólogo y licenciado en psicología de la ciudad de Chillán, Chile.

Trabaja actualmente en el área de Educación, y en el área Clínica.

Cursó postgrado en indicadores clínicos en infancia y adolescencia en Concepción, Chile.

Forma parte de la Iglesia Metodista Libre y es integrante del ministerio musical y del equipo de expositores.

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