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Escrito por entreCristianos
Publicado el 23 Mayo 2010
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Un destacado defensor de los derechos humanos del Congreso de EEUU ha pedido que el país norteamericano suspenda la ayuda económica que otorga a Marruecos a causa de la expulsión de decenas de estadounidenses acusados de “proselitismo cristiano”.

 

El Islam es la religión oficial en la nación del norte de África, y cualquier actividad de evangelización está prohibida. El congresista Frank Wolf (Virginia) dice que cerca de 40 estadounidenses han sido deportados sin el debido proceso legal en los últimos meses, incluyendo algunos que trabajaban en un hogar para huérfanos y niños abandonados.

Wolf ha pedido a la secretaria de Estado Hillary Clinton suspender los casi 700 millones de dólares que EEUU da a Marruecos en concepto de ayuda económica; ya que este país es una nación que hace "descaradamente caso omiso de los derechos de los ciudadanos estadounidenses".

"Los individuos deportados fueron acusados de proselitismo, algo que está en contra de la ley en Marruecos", reconoce. "Sin embargo, las autoridades marroquíes se han negado a entregar prueba alguna, ni ofrece ninguna explicación de los cargos" de los que acusa a los ciudadanos norteamericanos.

"Hago un llamado al Gobierno de Marruecos de nuevo para mantener su compromiso con los principios de la tolerancia religiosa y la libertad", añade fialmente Wolf, que recuerda que la comisión de la Cámara de los Derechos Humanos -de la que él es co-presidente- tendrá una audiencia con Marruecos el próximo 17 de junio.

CIEN CRISTIANOS EXPULSADOS
El Gobierno de Marruecos ha expulsado desde el pasado mes de marzo a alrededor de un centenar de cristianos bajo la acusación de haber hecho proselitismo entre los musulmanes, según informó el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, quien justificó estas medidas por la necesidad de impedir "enfrentamientos religiosos". Entre los afectados figura un ciudadano español, Francisco Patón Millán, expulsado la semana pasada.

Las expulsiones comenzaron el pasado mes de marzo y muchos de los expatriados eran cooperantes humanitarios. "Estos incidentes han sido provocados por el activismo de algunos extranjeros que estaban socavando el orden público", declaró el ministro de Donaciones Religiosas y Asuntos Islámicos en una entrevista ofrecida el pasado jueves.

"Algunos de ellos ocultaban su proselitismo y su activismo religioso bajo la apariencia de otras actividades", agregó. La última expulsión fue la del español Francisco Patón Millán, director de una pequeña compañía energética a quien la semana pasada se le ordenó abandonar el país por intentar convertir al Cristianismo a los musulmanes, según informaron fuentes eclesiásticas y diplomáticas europeas.

Según Tufiq, Marruecos tiene interés en fomentar el respeto y la coexistencia entre las religiones, pero también desea "proteger su unidad religiosa". "Marruecos quiere impedir un enfrentamiento o un conflicto entre religiones", aseguró. "No hay necesidad de que los creyentes de una religión conviertan a los creyentes de otra", agregó.

"La guerra entre religiones es muy peligrosa y el mundo no tiene necesidad de eso", prosiguió. "¿Qué prefieren los cristianos? ¿Un puñado de marroquíes convertidos o el orden y la calma entre los marroquíes, impermeables a la intromisión foránea en su fe?", se preguntó.

Fuentes humanitarias y diplomáticas occidentales han asegurado que hasta 70 cooperantes extranjeros fueron expulsados a principios de marzo acusados verbalmente, pero sin proceso legal alguno, de intentar convertir a los musulmanes. El Gobierno sólo ha reconocido oficialmente 16 expulsiones. El diario de inclinaciones islamistas ´Attajdid´ informó ayer jueves de que las autoridades habían ordenado la semana pasada la expulsión de 23 extranjeros en el marco de una más amplia oleada de deportaciones.

COMENDADOR DE LOS CREYENTES
Los musulmanes constituyen el 99 por ciento de la población de Marruecos, pero hay libertad de culto para los seguidores del cristianismo -en su mayoría extranjeros- y del judaísmo -unos pocos miles de habitantes autóctonos-.

No obstante, el intento de convertir a los musulmanes a otras religiones constituye un crimen en Marruecos que se castiga con penas de hasta seis meses de cárcel, pero en el caso de los extranjeros las autoridades prefieren optar por la expatriación para impedir escándalos internacionales.

Antes de este año, Marruecos había expulsado ocasionalmente a algunos misioneros, en su mayoría pertenecientes a iglesias evangélicas de Estados Unidos. El Rey de Marruecos tiene la consideración de Comendador de los Creyentes (´Amir al Muminine´) y, por ello, la última palabra en materia espiritual.

Fuente: Acpress


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