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Escrito por Mark Rathel
Publicado el 03 Septiembre 2007
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Este artículo es la segunda de las cinco partes de una serie que tiene como objetivo el estudio de las diferencias entre el cristianismo y el Islam.
 

El concepto de salvación es el área donde la teología se hace práctica. Todos los temas teológicos se relacionan entre si debido a la salvación. Dado que Jesús caracterizó su ministerio basándose en buscar y salvar al perdido (Lucas 19:19), la salvación es un concepto primordial del Nuevo Testamento. Desde una perspectiva cristiana "Salvación" es un concepto comprensible que expresa la acción de Dios en función de la humanidad caída mediante el cual Él lleva al hombre pecador a una relación personal con Él por medio del ministerio de la muerte y resurrección de Jesús.

Dado que la ortodoxia cristiana y el Islam sostienen una perspectiva radicalmente distinta de Dios, la naturaleza humana y el pecado en ambas religiones tienen conceptos muy distintos en relación a la salvación. Alá no busca al perdido. En general los musulmanes no están familiarizados con el lenguaje cristiano de tener una relación personal con Dios. Por lo tanto al revisar las respuestas a las preguntas básicas de ambas creencias podemos darnos cuenta que existe una diferencia abismal en la forma de concebir la salvación.

Primeramente el Islam y el cristianismo bíblico dan respuestas muy distintas a la pregunta "¿Por qué la humanidad necesita salvación?". Esta pregunta va a la raíz de la esencia de la naturaleza humana.

El cristianismo responde a la pregunta con la enseñanza que el hombre posee una naturaleza pecadora. La universalidad del pecado testifica esta condición en toda persona. Una analogía médica nos ayuda a entender esta verdad bíblica. El pecado (las acciones producto de la desobediencia) son los síntomas. Pero el pecado en sí (la naturaleza pecadora) es la enfermedad. Debido a nuestra naturaleza pecadora, existe una corrupción en nuestra verdadera naturaleza, y la humanidad no puede ayudarse a sí misma para curar la enfermedad.

Los cristianos creen que el hombre cayó de su inocencia original y desde entonces hereda una naturaleza y un entorno que lo conduce al pecado. Pablo lo ha dejado muy claro en Romanos 3:10-18. Allí el apunta que todos los humanos están sometidos al pecado, esto es a la esclavitud del pecado. Nuestra naturaleza pecadora afecta la totalidad de nuestra vida desde la cabeza a los pies con: pensamientos (v. 11), acciones (v. 12), gargantas (v. 13), lengua (v. 13),  labios (v. 13), boca (v. 14), pies (v. 15), y ojos (v. 18). Además los cristianos afirmamos que con el pecado hemos afectado el cosmos (Rom. 8:20-21). La  gran tragedia del pecado es estar separados de Dios.

El Islam niega la naturaleza pecadora de la humanidad. El Corán afirma la universalidad del pecado. “Si Dios castigase al hombre por sus actos perversos, no dejaría en la tierra ni siquiera uno” (Surah 16:61). A pesar de esto las enseñanzas islámicas no proveen una explicación a la universalidad del pecado. Cada  individuo comienza su vida inocentemente sin inclinación a pecar. Teóricamente el Islam afirma que un individuo puede vivir una vida sin pecado. Cada pecado  individual existe como un hecho aislado. El Islam concibe el pecado como una debilidad — olvidar a caminar por la senda correcta. El pecado por lo tanto no  corrompe la naturaleza humana ni afecta al cosmos.

En segundo lugar el Islam y el cristianismo divergen al responder a la pregunta ¿Cuál es la solución? A Alá no se le puede dar el título de "Salvador" en el pensamiento islámico, sin embargo la Biblia si describe a Dios como "Salvador" en muchas ocasiones (Isa. 43:11; 1 Tim. 1:1; Tito 2:10, 13). De acuerdo con el pensamiento islámico, la humanidad carece de una necesidad razón para decir que el hombre necesita salvación. No hay necesidad alguna para un salvador. Cada individuo trabaja para obtener la salvación o mejor dicho el perdón.

El Corán utiliza la analogía de las escalas para describir que es lo que se necesita para entrar al cielo. Al sonar de las trompetas en el Día del Juicio, "A aquellos que tengan en su cuenta mucho peso serán bendecidos, pero aquellos cuya cuenta sea muy ligera, esos que aman sus almas habitarán el infierno (Surah 23:102-103). Si las buenas obras de un individuo sobre pasan sus malas obras, entonces entrará en el paraíso.

La cristiandad deja la salvación a la gracia de Dios, en lugar de los obras de los humanos. Los cristianos afirman que la humanidad por sí sola no puede ayudarse y tiene el poder de librarse del poder del pecado (Rom. 5:6-8). Jesús, como Dios y Hombre, sirve de Mediador entre el Dios Santo y la humanidad pecadoras convirtiéndose en un rescatador para la humanidad (1 Tim. 2:5-6).  Un rescatador que pago el precio de la libertad de esclavos. Aunque los musulmanes niegan la necesidad de la expiación o de un sacrificio de expiación, el concepto del rescatador ocurre en forma prominente en la narrativa del Corán. Cuando Abraham iba a sacrificar a su hijo Ismael (no Isaac, como lo indica la Biblia), Alá “rescató a su hijo con un sacrificio” (Surah 37:102-109). Los cristianos afirman que Dios provee el rescate a la humanidad pecadora mediante el pago hecho por el sacrificio de Jesús. La sangre de Jesús fue derramada para liberar a la humanidad pecadora de la esclavitud del pecado. Al llevar nuestro pecado en el sufrimiento de la crucifixión, Jesús provee la el sacrificio de expiación para nuestros pecados. Jesús, por lo tanto, quitó la causa que nos separaba de Dios. Un individuo se apropia por fe de la acción hecha por Jesús en favor a la humanidad.

En tercer lugar, el Islam y el cristianismo tienen respuestas disímiles a la pregunta, “¿Puedo tener una certeza acerca de cual será mi destino?” Un musulmán nunca estará seguro que su escala de buenas obras pese lo suficiente para compensar sus malas acciones. Por lo tanto Alá no garantiza el destino celestial. Alá puede guiar y a la vez engañar a las personas (Surah 14:4). Alá no es la fuente de la seguridad. El mismo Mahoma, indicó no estar seguro de su destino, “Por Alá creo que soy un apóstol de Alá, aunque no se lo que Alá hará de mi” (Hadith al-Bukhari 5:266). Umar, un compañero de Mahoma y su segundo sucesor dijo en el momento de su muerte, “Teniendo todo el este y el oeste, lo daría con gusto si pudiese librarme de este miedo tan grande que tengo”. Es por ello que podemos decir que la muerte sigue siendo un enemigo para los musulmanes.

En contraste, el cristianismo proclama que el creyente puede tener la seguridad de vida eterna (1 Juan 5:13). La seguridad de un cristiano no radica en sus acciones. Por el contrario los cristianos experimentan la seguridad por que su salvación es una acción de Dios y no de un individuo.

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- - Cristianismo y el Islam (III): ¿La salvación es por escalas o por gracia?

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