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Cristianos por primera vez - 3.0 de 5 basado en 2 votos
Escrito por Julio Ruiz
Publicado el 07 Junio 2013
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(Hechos 11:19-30)

INTRODUCCÓN: ¿Hay alguna diferencia entre un discípulo y un cristiano? Bueno, a primera vista esto pareciera ser un sinónimo, porque el uno se origina del otro, pero si analizamos esto a luz de todo lo que se le llama hoy “cristiano”, la diferencia simplemente es abismal. Hay partidos políticos que se llaman “social cristianos”, como para destacar su más fuerte talante democrático. Y para sorpresa de muchos, el comunismo está usando el nombre de “cristiano” con el fin de respaldar algunos de sus posturas ideológicas. Así que ya no sorprende oír algún connotado comunista hablar de un “Cristo Redentor” cuando hacen sus arengas políticas. Pero esto no se queda allí. Sabido es que hay movimientos espiritistas que llevan el nombre de “cristianos”. O movimientos artísticos y sociales que se amparan en esto para tener un mayor sentido de publicidad, más que algún respaldo de sus creencias. Se habla que hasta grupos santeros babalawos se hacen llamar “cristianos”. En fin, para el tiempo que vivimos el nombre “cristiano” es sinónimo de cualquier cosa. Hoy día los que mueren en un accidente de tránsito se les dice que murieron trágicamente, pero los que mueren de muerte natural, mueren “cristianamente” aunque no hayan vivido de esta manera. Sin embargo, no fue así al principio. En el pasaje que tenemos para hoy nos encontramos que a los discípulos se les llamó “cristianos” en Antioquía como para distinguir quiénes eran esos hombres y mujeres cuando irrumpieron en la historia. Y si bien es cierto que esta distinción pudo ser peyorativa al momento de usarla, debemos reconocer que ese nombre provino de su fundador y Maestro, el Señor Jesucristo. Por otro lado, nos llama la atención que no fue en Jerusalén que se les llamó a los discípulos “cristianos” por primera vez, sino en Antioquia. ¿Por qué esta ciudad? Si este nombre se hubiera dado en Jerusalén, el evangelio no iba a tener la universalidad para la cual nació. La salvación, aunque provenía de los judíos, de acuerdo a lo dicho por el mismo Cristo, fue dada para todo el mundo. La escritura que pusieron sobre la cabeza de Jesús tenía un carácter universal. La muerte de Jesús fue “para todo aquel que en él cree”. De esta manera Antioquia se constituía, como ciudad gentil, en la puerta para evangelizar al mundo entero. Pero, ¿qué implicación tuvo y tiene el nombre “cristiano” para el creyente de hoy?

 

  1. CUANDO A LOS DISPÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ SE ESTABA RECONOCIENTO LA VALENTÍA DE SU MENSAJE

1. Esparcidos a causa de la persecución v. 19. La muerte de Esteban en lugar de cesar la persecución, la profundizó más. Saulo de Tarso era el comisionado para ejecutar las órdenes de una persecución implacable a todos aquellos que se identificaron como del Camino. El testimonio de Esteban generó un odio hasta la muerte departe de lo es enemigos del naciente movimiento. Pero con esto se puso de manifiesto que aquella vida, cuyo ejemplo de morir fue una imitación de Cristo, era la mejor manera de describir a un autentico cristiano. Los que le dieron muerte se dieron cuenta que hombres como éste era una amenaza seria para el judaísmo. Los que estaban siendo perseguidos tenían algo en común: todos ellos habían conocido a Jesucristo como su salvador; eso define a un “cristiano”. Los auténticos cristianos tienen dentro de sus características la persecución. Su estilo de vida diferente, así como el no avergonzarse del evangelio y de su Señor, crea rechazo y odio entre los demás. Cuando un creyente decide vivir como Cristo, se convierte en un cristiano genuino. Al hacerlo se da cuenta que tiene un mensaje que anunciar. Y si un cristiano no habla de Cristo, él no es lo más importante de su vida.

 

2. “… cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos” v. 20. Una de las características de un verdadero cristiano es su valentía y osadía para compartir el mensaje que posee. Nos dice el texto anterior que algunos de los que fueron esparcidos llegaron hasta Antioquia pero “no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos”, quizás por temor o por algún prejuicio hacia los gentiles. Pero ahora tenemos unos arriesgados cristianos que se atreven a conquistar el mundo de los griegos, cuyo estilo de vida estaba caracterizado por la inmoralidad sexual y la adoración a sus deidades. Note que estos hombres de Chipre y de Cirene no tuvieron el prejuicio de Pedro, como si necesitaran alguna visión para hablarle a los gentiles, sino que fueron directo a ellos. Esta debiera ser la característica de un cristiano, quien con un mensaje lleno de pasión va a todos y les predica. Debe decirse que aunque Antioquia era una ciudad muy pagana e inmoral, ahora estos hombres han traído el mensaje glorioso del evangelio y allí se va a establecer una de las iglesias más poderosas de todos los tiempos que impactará al mundo con su mensaje. En Antioquia se les llamó a los discípulos “cristianos” por primera vez. Ellos hablaban de Cristo. Esto es lo que hace la diferencia en un auténtico cristiano.

 

  1. CUANDO A LOS DISCÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ SE ESTABA RECONCIENDO EL PODER DE LA GRACIA

1. La gracia vista en vidas transformadas v. 21. La historia de esta iglesia nos revela el poder de la gracia. El libro de los Hechos nos muestra el gran salto que se da entre la ley y la gracia. Esta verdad quedó plasmada sobre un “lienzo divino” en el encuentro que Pedro tuvo con Cornelio. Los animales inmundos mezclados con los impuros es una clara señal de la dimensión y el poder de la gracia. La ley sirvió como el “ayo” que condujo a Cristo, pero venido éste, ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. La iglesia de Antioquia es un perfecto ejemplo del poder de la gracia. Los convertidos de aquella iglesia eran gente que provenía de todos los estratos sociales. Como la ciudad era famosa por sus escandalosos pecados, la gracia divina estaba haciendo un trabajo de profunda transformación, agregándose a la iglesia “los que habían de ser salvos”. El texto nos dice que la “mano de del Señor estaba con ellos”. La mano de Dios es la gracia en acción. Cuando la “mano del Señor” obra en la iglesia, los resultados son notorios: “… y gran número creyó y se convirtió al Señor”. Una manera de ver si una iglesia tiene la gracia de Dios es su compromiso en la salvación de las almas. La mucha actividad sin la intervención de la gracia de Dios no produce buenos dividendos. La mejor opinión de un “cristiano” es el de alguien que ha sido transformado por la gracia de Dios y ahora vive para proclamar ese mensaje.

 

2. La gracia vista en la armonía de la iglesia v. 23. La iglesia de Jerusalén no pudo enviar a alguien mejor que Bernabé a la naciente iglesia. ¿Qué hubiera sucedido si en lugar de Bernabé enviaran a Pedro? El carácter conciliador de Bernabé lo mantenía alejado del prejuicio, por lo tanto la exhortación que luego daría a la iglesia fue ampliamente aceptada. Bernabé tuvo una visión cercana de la gracia de Dios. El fue testigo ocular de las conversiones tanto de judíos como gentiles. Una de las cosas que notó en el primer contacto con ellos fue la armonía que vio en la iglesia, pues pudo apreciar cómo convivían en un mismo lugar los judíos convertidos y también los griegos. Aquella visible armonía le produjo inmenso gozo. ¿Qué hace la gracia de Dios una vez que llega al corazón de una persona? No sólo lo salva y lo transforma, sino que le incorpora en una nueva familia. La armonía de la gracia era algo muy notorio en la iglesia de Antioquia, a tal punto que Lucas describe una hermosa convivencia entre hombres de distintas clases y colores (Hch. 13:1). Esto es lo que hace el poder la gracia de Dios.

  1. CUANDO A LOS DISCÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ SE ESTABA RECONOCIENDO EL IMPACTO DE SU ENSEÑANZA

 

1. “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia…” v. 26. La palabra “cristianos” literalmente significa “pequeños cristos”. Los que eran considerados de esta manera, traían consigo, como bien lo dijo Pablo después, las “marcas” de Cristo. Un discípulo es alguien que tiene “tatuado” las enseñanzas de su maestro, y esto lo sabía muy bien Bernabé. La marca de Cristo en nuestras vidas tiene que ver con las doctrinas de nuestro Maestro. Bernabé no sólo poseía el carácter, sino las enseñanzas adecuadas de Cristo para la naciente iglesia. Nadie como él para conocer lo que los apóstoles hablaron de Cristo. Probablemente él fue uno de los ciento veinte del Pentecostés, y también el primero en abrir aquel espíritu de generosidad que se dio en la iglesia de Jerusalén. Ahora está en Antioquia como el pastor consejero, pero sabe que para la tarea de formar a los creyentes allí, nadie mejor que Saulo de Tarso, el teólogo; de allí que lo fue a buscar para trabajar juntos en un discipulado transformador. El texto nos dice que “enseñaron a mucha gente” durante un año. ¡Cuán grande impacto produciría ese tiempo! ¡Qué privilegio tuvieron los creyentes de Antioquia al contar como maestros a Bernabé y Saulo de Tarso! Feliz la iglesia cuya enseñanza principal se basa en la doctrina de Jesucristo. Feliz el cristiano que vive las enseñanzas de Cristo. Ninguna otra cosa lo hará una mejor persona que esto.

 

2. “…y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez” v. 26b. Esta declaración es el corazón de nuestro mensaje. Si bien es cierto que hoy día no todo cristiano es un discípulo, cada discípulo tiene que ser un cristiano. A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez porque el pueblo reconoció en esas vidas a hombres y mujeres que vivían cómo su Maestro. La calificación que se hizo a ellos fue el más justo reconocimiento para esos hombres y mujeres que habían adoptado un estilo de vida distinto al que todos llevaban. Quienes esto hicieron estaban reconociendo a la persona de Jesucristo, pues al observar que sus vidas estaban apartadas del pecado, la valentía con la hablaban y la forma cómo practicaban sus enseñanzas, reconocían que ellos eran un reflejo de algo distinto. Ellos encarnaron las enseñanzas de Cristo como un normal estilo de vida. Vivir, pues, las enseñanzas de Cristo deben constituirse en el asunto más serio a la hora de definirnos como cristianos. Hoy día hemos reducido este concepto a una forma de actuar que es más para cumplir un deber religioso que un estilo de vida. Nos estamos acostumbrando asistir a una “santa misa evangélica”, sin que vivamos un cristianismo auténtico.

 

  1. CUANDO A LOS DISCÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ SE ESTABA RECONOCIENDO LA GRANDEZA DE SU COMPASIÓN

 

En un tiempo la iglesia de Jerusalén desarrolló un sistema de “comunismo”, producto de una generosidad espontanea, con el que pudo ayudar a esa nueva membresía que anexaba rápidamente. En ese dar con liberalidad se destaca la vida de Bernabé, quien “como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” (Hch. 4:37). Pero aquella iglesia que nació dando, ahora se le profetiza que padecerá de una gran hambre y los hermanos de la iglesia sufrirán las consecuencias (v.27-29). Frente a esto, la iglesia de Antioquia que nació para ser de bendición, se propone enfrentar lo que se avecina ejerciendo la compasión. Desde aquel tiempo hasta ahora la compasión ha sido una de las notas más visibles de la iglesia del Señor. La compasión cristiana no mira otra cosa que no sea el amor de Cristo por los que menos tienen. Lucas nos dice que después de oír la profecía de Agabo, que presagiaba una gran calamidad, los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea” v. 29. Nadie se quedó sin dar porque fue conforme a lo que tenían. Esto prueba que una característica que distingue a un verdadero cristiano es su espontaneidad en dar para la obra. El dar jamás es una carga, sino una respuesta de la compasión.

 

CONCLUSIÓN: ¿Por qué se les llamó a los discípulos “cristianos” por primera vez?
Bueno, con ello estaban calificando su valentía para predicar, la gracia divina para vivir, el impacto de la enseñanza como doctrina y la compasión para ayudar a otros. Esto resume la vida de un autentico cristiano. Se dice que el gran predicador Juan Wesley contó que una vez tuvo un sueño en el que vio a mucha gente encaminándose al infierno. Preocupado preguntó si entre aquellas personas había algún metodista. –Sí, por supuesto, hay bastantes. – ¿Y bautistas? –También. – ¿Y presbiterianos? –También. Entonces, en su sueño se encontró a sí mismo a la puerta del cielo y preguntó diligentemente que quiénes se hallaban dentro. –¿Hay metodistas? –¡Ninguno! –le respondieron. –¿Presbiterianos? –Tampoco. –¿Católicos? –Tampoco los hay. –¿Bautistas? -Ninguno. –¿Quiénes, pues, están dentro? –Adentro sólo hay cristianos –fue la respuesta. Sólo cristianos. Hombres y mujeres que confiesan diariamente a Cristo con sus labios y sus vidas (5002 Ilustraciones Selectas, pág. 60, CBP). A la luz de esto, ¿es usted cristiano?


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