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Escrito por entreCristianos
Publicado el 21 Junio 2009
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samaritanos.jpgComo guardianes de una antigua fe que aparece en la Biblia, los 750 seguidores sobrevivientes de la religión samaritana están usando métodos sorprendentemente modernos para mantener con vida a su pequeña comunidad.

Conocidos por internet, novias encargadas por correo y pruebas genéticas pre nupciales se han vuelto mecanismos familiares para los samaritanos que están tratando de planear generaciones futuras a pesar de la escasez de mujeres jóvenes dentro de su propia comunidad.

Una apertura como aquella al mundo exterior resulta incomprensible para un grupo cuyos integrantes se consideran como los israelitas originales y mantienen rígidas tradiciones en cuanto a la dieta, el sexo y el día de descanso.

La mitad de la comunidad vive en la aldea moderna de Kiryat Luza sobre el monte Gerizim, la montaña sagrada para la doctrina en la Cisjordania ocupada por Israel, y la otra mitad radica en la ciudad israelí de Holon, cerca de Tel Aviv.

Husney Kohen, de 65 años, uno de los 12 curas hereditarios de la fe, no ve ninguna contradicción en el estilo de vida de una comunidad que contaba con más de un millón de integrantes a finales del Imperio Romano, pero que ahora es, en sus palabras, "la secta más pequeña del mundo".

Los ancestros de los samaritanos datan del reino israelita del norte que fue destruido por los asirios alrededor del 720 AC. Su fe tiene muchas cosas en común con el judaísmo.

"Los samaritanos somos muy religiosos, pero también muy modernos", explicó Kohen en el pequeño museo de la comunidad, bordeado con escrituras en el antiguo idioma samaritano y listas de destacados sacerdotes que llegan hasta Aaron, el hermano de Moisés.

La alternativa de adaptarse era desalentadora. Hace un siglo, la comunidad sólo tenía 146 miembros. Algunos se fueron a trabajar en el puerto de Jaffa sobre el Mediterráneo, iniciando allí una nueva comunidad.

Los casamientos entre miembros de la cerrada comunidad tan comunes para mediados del siglo XX que aproximadamente siete por ciento de los samaritanos padecían algún defecto genético.

Los análisis genéticos pre-maritales han ayudado a reducir esa proporción a la mitad. Gracias a mejores estándares de vida, la comunidad ha logrado lentamente reabastecer sus filas. Pero el excedente de hombres hizo que algunos tuvieran que buscar esposas fuera del mundo samaritano.

"No tenemos suficientes muchachas, pero no podemos decirles a los muchachos que no se casen. Hemos incorporado a unas 25 judías, cinco cristianas y tres musulmanas. Los muchachos las conocen por internet", dijo Kohen.

ESTRICTAS TRADICIONES RELIGIOSAS

Lo que podría sonar fácil resulta bastante difícil. Los samaritanos insisten en que las mujeres se conviertan antes de casarse y se comprometan completamente a una disciplina religiosa difícilmente imaginable en otras partes.

Los samaritanos creen que el monte Gerizim cerca de la ciudad cisjordana de Naplusa fue el lugar sagrado elegido por Dios, y no Jerusalén. Tienen su propia versión de la Torah y feriados similares a los de los judíos.

Afirman que el judaísmo del sur, especialmente después del exilio babilónico del siglo VI AC, se desvió de la fe original. Sus diferencias aparecen en el Evangelio de Juan, donde Jesús sorprende a una mujer samaritana en un pozo al pedirle agua, aunque los judíos y los samaritanos no se relacionaban.

Los samaritanos respetan las leyes alimenticias, el sábado y la circuncisión en su Torah al pie de la letra.

"La palabra samaritano significa aquel que mantiene la ley, ese es el motivo por el que somos tan estrictos", dijo Kohen.

Además, las mujeres deben vivir separadas de sus esposos e hijos durante la menstruación y aislarse después de dar a luz: 40 días cuando tienen un niño, 80 al tener una niña.

"Todo el mundo respeta esto", dijo el sumo sacerdote Abdel Moin Sadaqa, de 83 años. "Esto genera una sensación de responsabilidad en nuestra sociedad. Cuando una mujer ingresa en este período, una hija o hermana viene a hacerse cargo de la casa en su lugar", añadió.

Cuando una mujer considera ingresar a la comunidad, vive con los samaritanos por hasta seis meses para ver si encaja. "Nosotros las examinamos y ellas nos examinan a nosotros", dijo Sadaqa.

Para demostrar que el sistema funcionaba, Sadaqa llamó a su nuera ucraniana Shura para que conozca a los periodistas de Reuters.

"Ella es más respetuosa que muchos samaritanos", alardeó el clérigo. "Hay una oficina en Tel Aviv que alienta a los jóvenes a tener esposas de otras nacionalidades. Yo envié a mi hijo a esa oficina", aseveró.

SORPRENDIDA CON LOS SAMARITANOS

Shura, una joven de 25 años informalmente vestida convertida del cristianismo, se mudó hace cinco años desde Kherson, una ciudad al norte de Crimea. Se mostró claramente incómoda ante las preguntas sobre su matrimonio.

La mayoría de las mujeres samaritanas usan vestimentas occidentales y llevan el cabello descubierto, poniéndose los atuendos tradicionales sólo los sábados.

"Me sorprendió conocer a un samaritano. No sabía nada sobre ellos", explicó nerviosamente en árabe en la espaciosa y cómoda casa familiar de los Sadaqa.

Tras decir eso, la mujer regresó de inmediato a la cocina, mascullando que todavía tenía cosas que hacer.

Khader Adel Kohen, otro sacerdote samaritano, ya está pensando en esposas para sus tres hijos cuando lleguen a la madurez.

"Con todo respeto al sumo sacerdote, estoy en contra del matrimonio fuera de nuestra comunidad", dijo Kohen, un inspector en Naplusa para el Ministerio del Interior de la Autoridad Palestina.

"Puede que los chicos encuentren a alguien por su cuenta, pero mi deber es ofrecerles alternativas. Si no encuentran una esposa, mi hermana tiene tres hijas y mi primo tiene tres hijas. Por supuesto las someteríamos a análisis genéticos primero", sostuvo.

Los hijos de Kohen llevan la vida de un típico niño. "Mi hijo mayor se queda despierto hasta tarde navegando por internet", cuenta riéndose, aunque asegura que les enseñar la importancia de mantener la tradición.

"Ellos pueden casarse con cualquiera en la comunidad samaritana. Por fuera, no, eso es imposible. Si quieren casarse con una no samaritana, trataría de disuadirlos. Después de eso, todo lo que puedo hacer es negarles su herencia", declaró.

Fuente Yahoo News


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