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Escrito por Consejo Evangélico de Venezuela
Publicado el 12 Diciembre 2007
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cev.jpg″Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra″

″Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra″, es el canto angelical que acompaña la historia del nacimiento de Jesús según el Evangelio, que como himno de gloria y paz ha inspirado a la humanidad enseñándole que Dios se hace hombre, con la misión de reconciliarnos consigo y con nuestro prójimo. Así, cuando se da a Dios la “Gloria”, se invalidan todas las causas de enfrentamiento entre los hombres.

La ″Paz en la tierra″ más que deseo, es promesa. Se nos

entrega como un don la paz de Dios con el nacimiento de Jesús, y a partir de este portento esa paz está con los que vienen a la obediencia de Cristo convirtiéndose así en “los hombres de buena voluntad”. Esta Paz es más que una declaración escrita, un pacto de grupos humanos, o una agenda conveniente. Es más que simple quietud,  armonía y la ausencia de enfrentamiento. Todo esto tiene un gran valor pero es sólo consecuencia y no causa de una categoría más elevada e integral: Se trata de una vida en armonía con Dios que procura y genera relaciones justas, y proporciona bienestar a todos.

En correspondencia con el mandato de Cristo, cuando abogamos por la paz y la justicia, obedecemos a la promulgación del pacto de reconciliación de Dios con los hombres, cumpliendo el ministerio que nos fue asignado por El Señor. Es por ello que la Declaración del Consejo Evangélico de Venezuela presentada ante el país el pasado 15 de noviembre se propuso como objetivo generar una reflexión cristiana y sensata, basada en principios bíblicos a fin de dar herramientas para el ejercicio consciente de los derechos civiles de todos los ciudadanos independientemente de sus tendencias políticas, así como invitarlos a la oración comprometida y a la vida de paz. Ahora en estas fechas nos disponemos a felicitar a todo el pueblo venezolano por su extraordinaria demostración de civismo y vocación democrática manifestada en los pasados comicios del dos de diciembre, a todos nuestro servicio, nuestro abrazo fraterno, y los mejores deseos para una patria que merece que todos le proporcionemos un justo descanso espiritual en estas navidades.

En este saludo navideño al pueblo venezolano, ratificamos el llamado a fortalecer su tradicional vocación pacifista, democrática, y libertaria. Alentamos a las iglesias en su ministerio de reconciliación y su apuesta por una Venezuela justa y por lo tanto pacífica, llamada a transitar caminos para la esperanza y la concordia. Invitamos a los actores políticos de la sociedad más que a “administrar la victoria” o la derrota electoral, a administrar la extraordinaria oportunidad de paz y reconciliación nacional que tenemos delante de nosotros y que es el gran anhelo de la ciudadanía.

Nuestro mensaje de Paz no es un llamado a la inactividad, sino una invitación a todos los hombres y mujeres de buena voluntad ciudadanos todos de esta hermosa patria, a promover la moral y las buenas costumbres, el trabajo digno, la educación, el reconocimiento mutuo,  la tolerancia, la solidaridad, la inclusión, y todos los valores y principios que nos enseña el mensaje evangélico de nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro mensaje de paz ratifica el llamado a la superación de la agresividad física y verbal como la respuesta a la amenaza que representan los odios y los enfrentamientos, para que así podamos hacer visible este aspecto de  la paz de Dios en los distintos escenarios de la vida sea en las familias, las universidades, y en la política, que ha estado signada en la historia por la lucha por el poder y el dominio sobre los demás; y que debe convertirse en un elemento de servicio humano que promueva las mejores oportunidades a los pobres y necesitados, y fortalezca a los sectores productivos de la nación en beneficio de todos y especialmente de los más desfavorecidos.

Finalmente, el mensaje bíblico de "paz en la tierra" nos anima a dar pasos pequeños y grandes hacia el encuentro de todos los venezolanos con Dios y su prójimo. Nos llama a vivir la dicha de ser constructores de paz para llegar así a cumplir nuestra vocación de hijos de Dios que en estas navidades se unen al canto de alabanza a la gloria del único y soberano Dios.

Dios Bendiga a Venezuela.
Feliz Navidad y un venturoso año dos mil ocho

En Caracas a los diez días del mes de diciembre del año del Señor dos mil siete.


Consejo Evangélico de Venezuela

 


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