Musulmán iraní convertido al cristianismo cuenta su vida |
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| Escrito por entreCristianos | ||||
| Domingo, 05 de Octubre de 2008 10:34 | ||||
Largo es el camino que lleva desde Karash, en las afueras de Teherán, hasta un discreto piso en la ciudad suiza de Lausana. Un camino que el joven Alí (nombre supuesto, por razones de seguridad), de 26 años en la actualidad, emprendió en marzo de 2006 para salvar la vida. Su crimen: renunciar a Alá para abrazar la fe de Jesús y convertirse al cristianismo, opción que puede ser castigada con la muerte.
Llegó a Suiza escondido en los bajos de un camión y se bautizó buy brand cialiscialis price canadian pharmacy cialis no prescription non generic
Una tía le ayudó a huir. Su suegro, islamista fanático, le denunció
Alí trabajaba en Teherán como chófer de autobuses. Nacido en una
familia de musulmanes creyentes, estaba prometido con una joven con la
que se casó poco antes de su ordalía. Su interés por el cristianismo
comenzó en las clases del Corán de su escuela. Durante unas navidades,
recibió como regalo una biblia. Comenzó la lectura y descubrió "una
religión de amor".
Unos cristianos iraníes de origen armenio le invitaron a lecturas
bíblicas los viernes. Más tarde, Alí visitó sesiones de oración en la
Iglesia Evangélica de Rabbani Jamaat. De ahí pasó a repartir biblias y
películas cristianas entre sus amistades, un proselitismo imperdonable.
En la noche del viernes 1 de marzo de 2006, "un grupo de barbudos"
irrumpió en la mencionada sala de lectura y se lo llevaron. "Eran
miembros de la policía religiosa, la Basidj Sepah, conocida como
Pasdarán", explica Alí a EL PAÍS. Esas fuerzas de seguridad ocupan hoy
el espacio dejado por la Savak, la policía política del anterior
régimen, magistralmente descrita por Ryszard Kapuscinski en su libro El
Sha. Para agravar el caso, en la reunión también había mujeres: esa
presencia femenina va contra una interpretación de la religión que
prohíbe que hombres y mujeres que no sean familia estén bajo un mismo
techo.
Iraní exmusulmán convertido al cristianismo cuando fue entrevistado en Suiza
Puesto en libertad tras dos días, Alí se refugió en casa de su tía,
abogada liberal. Horrorizada, la mujer decidió sacarle del país.
Mientras tanto su suegro, musulmán fanático, le denunció al enterarse
de su conversión al cristianismo. Alí huyó por la frontera turca
gracias a guías contratados por su tía. "Mi padre no me denunció, pero
me pidió que no volviera nunca más a casa". Desde Bazargán, del lado
iraní, llegó a pie hasta Dogubayazid, ciudad turca a 30 kilómetros de
la frontera, "un viaje que costó una fortuna", aclara. Tras llegar a
Estambul sin pasaporte, Alí se escondió en los bajos de un camión que
le llevó hasta la ciudad suiza de Basilea, donde se bautizó y formalizó
una demanda de asilo. "En Irán, la persona que bautiza y el bautizado
se arriesgan a la pena de muerte", comenta, "y por ello sólo pude
convertirme formalmente en Europa. Aunque mi conversión en el corazón
tuvo lugar mucho antes, en Irán".
Pero la alegada persecución y tortura no parece motivo suficiente de
asilo para la Oficina de Migraciones (ODM), dependiente del Ministerio
de Justicia y Policía, que rechazó su demanda el pasado 2 de abril. La
ODM considera "contrario al buen sentido" que quienes le arrestaron le
liberen, para volver a pedir su captura poco después. La ODM reconoce
que la conversión al cristianismo "es motivo de persecución" en Irán y
que la sharia (ley islámica) "contempla la pena de muerte" en tal caso,
pero "ésta no se aplica de forma sistemática si la conversión se vive
en el ámbito privado".
Instalado ahora en Lausana, Alí ha recurrido contra la denegación del
asilo político. Mientras se materializa el trámite, se dedica a
estudiar. Ha recibido ayuda económica de una fundación que le permite
sacar el equivalente al graduado escolar. Esta beca, de unos 5.000
euros, es otorgada por la Asociación Envol, a la que dice haber llegado
"a través de unos amigos". Cuenta con un prestigioso abogado, Elie
Elkaïm, que se ocupa de su defensa "por unos honorarios simbólicos" y
es el presidente de la rama suiza de la Liga Internacional contra el
Racismo y el Antisemitismo. Fuente: El País
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Comentarios (1)
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mer
dijo:
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Orando por los expatriados Este asunto me toca un poco, ya que tengo un hermano que trabaja y vive en un pais arabe, y aunque el es argenntino y cristiano, siempre me preocupa un poco la situacion, por lo que me motiva a orar por todos lo cristianos que viven en esa condicion. No estan bien del todo, siempre hay un grado de persecución |
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Largo es el camino que lleva desde Karash, en las afueras de Teherán, hasta un discreto piso en la ciudad suiza de Lausana. Un camino que el joven Alí (nombre supuesto, por razones de seguridad), de 26 años en la actualidad, emprendió en marzo de 2006 para salvar la vida. Su crimen: renunciar a Alá para abrazar la fe de Jesús y convertirse al cristianismo, opción que puede ser castigada con la muerte.



